POLÍTICA

Milei ya echó a 139 funcionarios en 16 meses: 1 cada 4 días

El Gobierno acumula remociones constantes, en una gestión marcada por decisiones abruptas, fracturas internas y una conducción sin rumbo fijo.

Historias de motosierras, licuadoras y guillotinas. La reciente salida de Franco Mogetta como secretario de Transporte en la autocracia nacional vuelve a poner en evidencia el funcionamiento errático y autoritario del gobierno de Javier Milei. El número de funcionarios desplazados asciende a 139 desde el comienzo de la gestión, reflejando un patrón de decisiones inesperadas, sin planificación y con una altísima rotación en cargos clave del Estado.

El Gobierno muestra una dinámica marcada por la improvisación. Áreas estratégicas como la Jefatura de Gabinete, ministerios y secretarías han visto un constante desfile de nombres, reemplazos fugaces y reestructuras que no consolidan equipos ni políticas.

Economía y Capital Humano: los epicentros del recambio permanente

Según datos del politólogo Pablo Salinas, publicados en X, el Ministerio de Economía lidera el listado con 43 funcionarios eyectados. Lo sigue Capital Humano, bajo la conducción de Sandra Pettovello, con 27 salidas. Presidencia ocupa el tercer lugar, con 11 bajas en su estructura.

Este escenario plantea interrogantes sobre la capacidad del Ejecutivo para sostener líneas de trabajo estables en áreas sensibles, especialmente aquellas que afectan la gestión social, administrativa y económica.

Sin filtros ni protocolo: despidos mediáticos y conflictos internos

Algunos desplazamientos han tenido alto impacto por su falta total de institucionalidad. En la Secretaría de Trabajo, por ejemplo, el despido de Horacio Pitrau por intentar acordar con Armando Cavalieri fue seguido de la remoción de su sucesor, Omar Yasín, quien fue despedido por televisión a raíz de los aumentos de salarios a funcionarios del Ejecutivo.

En Capital Humano, las destituciones también revelaron desorden: Pablo de la Torre quedó fuera en medio de escándalos por alimentos retenidos y contratos cuestionados, mientras que Yanina Nano Lembo fue apartada por haber adquirido «una costosa cafetera».

Fracturas expuestas y decisiones cruzadas en el Gabinete

Uno de los casos más reveladores fue el de Nicolás Posse, jefe de Gabinete y amigo personal del presidente por más de 20 años, que terminó fuera tras acusaciones graves: fue acusado de espiar al Gabinete y de obstaculizar el desarrollo de cada área del Estado.

En cadena con esa salida se forzó también la renuncia de Alejandro Consentino (Innovación) y Silvestre Sívori (AFI), reflejando un proceso de purga simultánea sin explicaciones institucionales claras.

Caídas por afinidad, redes sociales y herencias políticas

En promedio, un funcionario deja su cargo cada cuatro días. El caso de la excanciller Diana Mondino ilustra cómo las diferencias de criterio diplomático derivan en desplazamientos: quedó fuera tras el voto de Argentina en la ONU sobre el bloqueo a Cuba.

Otras remociones se dieron por disputas internas, como la de Eduardo Serenellini, apartado del área de Prensa tras perder espacio ante Manuel Adorni. También fueron desplazados Florencia Misrahi (AFIP) y Osvaldo Giordano (ANSES), este último tildado de “traidor” por el voto legislativo de su esposa.

La gestión se rige, en muchos casos, por una lógica de cercanía o alineamiento personal. El influencer “El Gordo Dan” anticipó la salida de Julio Garro (Deportes) y apuntó contra Fernando Vilella (Bioeconomía) por “no estar alineado”, evidenciando un método cuasi fascista en la toma de decisiones.



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