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Terrores Nocturnos está de vuelta

La banda under que conocimos varios años atrás no sólo se reúne para tocar sino que estrena canciones nuevas.

"Terrores Nocturnos" es el nombre de una banda que nació en 2017. Su sonido tiene raíces en el punk rock argentino pero se mueve con naturalidad entre géneros como el indie, el post punk, el garage y hasta el surf.

En su primer disco, "El funeral de los monos" (2018) habla sobre la muerte aunque narrada sin dramatismo y con cierta distancia irónica. Por entonces, la banda -formada por Marcos Aramburu, Marcos Delfino, Sebastián Limarino, Juan Ignacio Verona y Julián Pérez- supo ser parte de una escena under que estaba en plena ebullición. Pero pusieron una pausa y ahora, siete años después, regresan con todo. 

Sí: Terrores Nocturnos está de vuelta y nos presenta “Si los veo, Ellos me ven”, un single doble compuesto por "Las Brujas" y "Malas Noticias" (Indie Folks). Todo ello un adelanto de lo que será el disco "Gente en la Ventana" (programado para salir en septiembre de este año).

Pero no sólo eso, también se subirán a los escenarios de Niceto Club, junto a bandas como Las Tussi y El Club Audiovisual, para inaugurar el ciclo "Operaciones Culturales". La cita es este jueves 31 de julio a las 20 y las entradas se consiguen en nicetotickets.com.ar

Grabado en Estudio Santa Marta y mezclado y masterizado por Santiago de Simone (@7ammixing), el nuevo trabajo de Terrores Nocturnos deja en claro cuáles serán los pilares para esta etapa: guitarras distorsionadas, baterías con nervio punkrockero y letras desesperadas por encontrar belleza en los restos de lo que el mundo ya desechó.

"Las Brujas" es una canción sobre aventuras. Desde los coros y el ambiente de la introducción, propone al oyente emprender un viaje. Serán las guitarras el motor que marque el pulso y el ánimo de esa fuga: a veces limpias, casi inocentes; otras, distorsionadas y amenazantes.

“El río es un espejo”, dice una voz que parte el track a la mitad, para recordarle a quien escucha que esta también es su canción, que allí también puede encontrar su reflejo, que puede mirarse a sí mismo. Y cuando la tormenta pareciera no dejar de acechar el barco, el estribillo evoca, a modo de mantra, un conjuro que siembra un último reflejo de esperanza: “todos sabemos que las brujas no existen, pero que las hay, las hay”.



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