Marchar con orgullo tras once meses de un Gobierno que promueve el odio
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Marchar con orgullo tras once meses de un Gobierno que promueve el odio

Para empezar, una primera aclaración al diputado Benegas Lynch: nuestro orgullo no se cuestiona ni se compara con el del Club Fans del Torino. La movilización fue multitudinaria superando el millón de personas y hubo mucho glitter. Acá va un breve repaso de lo que significó marchar tras casi un año plagado de discursos abiertamente en contra del colectivo lgbtiq+.

Foto: Rocío Bao
Foto: Rocío Bao

La 33° Marcha del Orgullo LGBTIQ+ fue multitudinaria: estiman que más de un millón de personas circularon, con glitter, banderas, outfit orgulloso y fiesta, porque si hay algo que sabemos las diversidades es celebrar en el medio de la resistencia.

También, más allá de las demandas a un Estado cada vez más ausente en políticas de género y diversidades ("No hay libertad sin derechos ni políticas públicas", "No hay libertad con ajuste y represión" y "¡Ley Integral Trans y Ley Antidiscriminatoria ya!"), hubo un mensaje claro: el colectivo lgbtiq+ no se va a meter al closet nunca más. 

Aberrante: Nicolás Márquez se mostró a favor del triple lesbicidio de Barracas

Esta marcha se dio tras casi once meses de un Gobierno compuesto por funcionarios ultra cercanos al presidente Javier Milei, legisladores, influencers y trolls libertarios que instalaron hasta el cansancio no sólo mensajes de odio en contra del colectivo lgbtiq+, sino que negaron la existencia de los crímenes de odio, difundieron fake news e hicieron creer a buena parte de la sociedad que las personas travestis y trans no deben recibir ayuda del Estado (plantean una especie de "todo bien con 'los' trans pero no quiero bancarlos con mis impuestos": lo que no dicen es que las travas y lxs trans tienen una expectativa de vida de 40 años, padecen mayores obstáculos a la hora de ingresar a un trabajo, son perseguidxs por la Policía, padecieron la peor de las violencias estatales con los edictos policiales de los 90, en muchos casos todavía en esta actualidad son condenadxs a trabajar en la clandestinidad y por eso, todavía nos preguntamos "¿dónde está Tehuel?").

En este año de gestión libertaria (e incluso en plena campaña presidencial), el odio contra las lesbianas y el fuego devenido de una brutal molotov en manos de un hombre nos arrebató a tres mujeres (Pamela Cobos, Roxana Figueroa y Andrea Amarante) que vivían hacinadas en un hotel en Barracas, crimen de odio del que sólo hubo una sobreviviente (Sofía Castro Riglos). Sobre ese triple lesbicidio, el vocero presidencial Manuel Adorni negó abiertamente que se haya tratado de un crimen de odio. 

Aquel bestial crimen, que todavía nos atraviesa hasta los huesos, fue ejecutado pocos días después de que el biógrafo de Javier Milei, Nicky Márquez, hablara abiertamente en contra de la homosexualidad.

También, en todo este período de gestión, mientras las políticas sobre los sectores más vulnerables se eliminan, el Gobierno disolvió el INADI, organismo al cual acudían miles de personas del colectivo lgbtiq+ a recibir ayuda y buscar asistencia. 

Además, refentes libertarios compararon la homosexualidad con "tener piojos", con tener "una enfermedad", pidieron la eliminación del cupo trans (que garantiza que un 1% de trabajadorxs en el Estado debe pertenecer a ese colectivo) y hasta celebraron el triple lesbicidio de Barracas.

No hay remate para tanto odio, pero sí hay respuesta y la respuesta fue y es colectiva, orgullosa, unida y llena de fiesta. No hay discurso indivisualista y lleno de odio que pueda poner en tela de juicio eso. Lxs cientos de miles que marchamos el sábado lo dejamos como una muestra muy clara.

Aunque les pese, recordamos, al closet no volvemos nunca más, aunque el diputado Alberto Benegas Lynch haya cuestionado el orgullo y lo haya comparado con el del Club Fans del Torino, la marcha evidenció que la resistencia está en la calle, a la que vamos a salir cada vez que haga falta, a llenarnos de alegría y brillos para molestar a lxs jueces de la moral que se espantan con travas, tortas, put0s y toda la diversidad.


 



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