Tres artesanas de la feria Recova II de San Telmo, ubicada en Defensa al 700, llevan un mes suspendidas de sus lugares de trabajo por un conflicto centrado en exhibir en un puesto una bandera de Palestina. En la Feria “Defensa al 700 Arte y resistencia” de San Telmo exigen que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires revise esta decisión y la revoque.
Desde la Feria emitieron un comunicado que, bajo el título “Ni una artesana menos”, señala que “no se nos ha permitido defendernos y, sin embargo, se nos ha aplicado la máxima sanción: la baja de nuestros permisos de trabajo”.
“Necesitamos volver a trabajar porque toda la semana hacemos nuestras artesanías para vender el domingo. Es nuestra única fuente de ingresos. Tenemos que pagar alquiler, sustentar nuestras familias. En este momento, vivimos de las colectas solidarias que hacen nuestros compañeros”, cuenta Delfina Argento, delegada de la feria y una de las afectadas.
Lo que pasó: “Sacá esa bandera terrorista”
El domingo 1 de marzo arrancó como cualquier otro día en la feria de la calle Defensa al 700. A primera hora se entregaron puestos a personas invitadas, no permanentes de la feria, que cada domingo se acercan a pedir un espacio para trabajar. Esta es una práctica solidaria habitual en las ferias.
“A eso de las nueve y media de la mañana, una artesana invitada agredió verbalmente a una feriante permanente por poner una bandera de Palestina en su puesto”, recuerda Delfina Argento. “En mi rol de delegada, me acerqué y le pedí que se calmara. Pero ella no lo hizo; por el contrario, comenzó a agredirnos con insultos racistas y a gritar 'sacá esa bandera terrorista'. En ese momento llamé a la policía y a los inspectores de Ferias y de Espacios Públicos y la mujer se tranquilizó”.
Según cuenta Argento, le ofrecieron a la invitada “cambiarse de lugar” para no estar al lado de la bandera de Palestina, pero la mujer no quiso. “Dijo ‘voy a hablar con mi jefe', hizo unos llamados telefónicos y llegaron dos personas a filmar. Ella siguió con insultos como 'terroristas', 'negras de mierda', hasta que a las dos de la tarde dijo: 'No puedo estar al lado de esta bandera'. Desarmó su puesto y se fue”.
Mientras algunos artesanos cantaban “viva Palestina Libre” fueron filmados a una distancia de por lo menos veinte metros. Poco después, se viralizó un video donde la mujer afirmaba haber sido expulsada de la feria por su religión. Esto desató una ola de hostigamiento y amenazas en las redes personales de las artesanas, de sus hijos y familiares.
Las consecuencias: suspensión sin motivos ni explicaciones
La versión de que la invitada fue expulsada por su religión llegó a los medios masivos de comunicación y generó la reacción del gobierno de la ciudad, que ese mismo día emitió la baja del permiso de trabajo de las tres feriantes involucradas: la que puso la bandera de Palestina, la delegada y otra feriante que expresó su rechazo a las agresiones de la invitada.
“Nos expulsaron sin siquiera llamarnos para preguntarnos qué pasó. Nos privaron de nuestro derecho a defendernos, basándose sólo en recortes de videos en redes sociales y nos prohibieron volver a trabajar”, señala Delfina Argento.
Desde la Feria “Defensa al 700 Arte y resistencia” de San Telmo exigen que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires revise esta decisión y la revoque. “Nuestra feria es un espacio de trabajo, solidaridad y construcción comunitaria, libre de violencia. Castigar la libertad de expresión es censura. Negar el derecho a la defensa es inconstitucional. Actuar sin debido proceso es un atropello a los principios democráticos y al derecho humano al trabajo”, señalan en un comunicado.
Sus reclamos al GCBA son: la restitución de los puestos de trabajo de las tres feriantes suspendidas y el respeto a los derechos a la libertad de expresión, al debido proceso y al trabajo.