Las claves
- 74 días duró su presencia durante el conflicto en 1982
- Un regimiento lo adoptó: Infantería 8 de Comodoro Rivadavia
- 21 de junio de 1982 regresó al continente
- Las patrullas argentinas contaban con su alerta temprana
Un perro que llegó como polizón a la guerra
Mortero era un perro callejero que vivía en el Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia. Acostumbrado a convivir con soldados, se subía a camiones y acompañaba las rutinas del cuartel.
Durante el despliegue hacia las Islas Malvinas en 1982, logró infiltrarse en el traslado militar. “Se subió al camión, llegamos al aeropuerto y en un descuido subió al avión; así llegó Mortero a Malvinas”, recordó el ex combatiente Luis Agüero.
74 días en el frente como alerta clave
A lo largo de los 74 días que duró el conflicto, Mortero cumplió un rol activo junto a los soldados argentinos.
Según el testimonio de Agüero, el animal funcionaba como sistema de alerta temprana: “Era nuestra temprana alerta en los ataques aéreos y terrestres”.
Además, acompañaba patrullas de exploración hasta zonas cercanas a campos minados y permanecía vigilando hasta el regreso de los efectivos.
El momento de la rendición y su captura
Tras el final de la guerra, Mortero fue tomado como prisionero por las fuerzas británicas. Su presencia generó un conflicto inesperado.
Los soldados argentinos se negaban a abandonarlo, mientras que del otro lado lo consideraban una carga innecesaria.
La negociación que evitó su muerte
La presión de los combatientes permitió que el perro regresara al continente, aunque bajo una condición estricta.
“Nos permitieron traerlo con la condición de que si mordía a alguien o hacía algo, lo tiraban al mar”, relató Agüero.
Finalmente, se asignó vigilancia conjunta entre un soldado argentino y uno británico para garantizar su traslado seguro.
El regreso y su vida después de la guerra
Mortero volvió al continente el 21 de junio de 1982. Tras permanecer un tiempo en el regimiento, fue adoptado por la familia del mayor Fragni.
Allí vivió sus últimos años, mientras su historia quedó registrada en la memoria de los ex combatientes.
Un legado que sigue vigente
Con el paso del tiempo, la figura de Mortero se convirtió en un símbolo dentro del Regimiento 8.
“Mortero vive permanentemente en nuestros corazones”, expresó Agüero. Su historia también fue llevada a un libro infantil por el ex soldado Juan Carlos González.