A favor del lobby plástico, en contra de la ciencia (y de la salud)
Mientras aún se perciben los efectos de D. Trump impulsando nuevamente los sorbetes de plástico de un solo uso, la ciencia viene comprobando hace rato la presencia de microplásticos y nanoplásticos en populares bebidas. Sus derivados se alojan ya no sólo en los océanos, sino también en órganos de mamíferos: como el cerebro humano.
Al contrario del hallazgo científico, quienes niegan el cambio climático ahora también incentivan los plásticos de un solo uso. Desde el año 2021, la prestigiosa revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) advierte del peligro de los microplásticos y nanoplásticos, quienes hallaron que se encuentra hasta en las “gotas de lluvia, aire respirable, incluso, en montañas alejadas de fuentes de contaminación” (PNAS, 2021).
Repasemos los hechos: según Greenpeace, todos los años se producen 300 millones de plásticos, que, en su mayor parte, acaban en los océanos. Estos se desarman en plásticos cada vez más pequeños, hasta llegar a los microplásticos, que se miden “desde los 5 milímetros hasta 1 micrómetro (un cabello humano mide aproximadamente 70 micrómetros de ancho). Luego están los nanoplásticos, que son partículas de menos de 1 micrómetro o 1.000 nanómetros” (Newtral, 2024).
En tanto, la ONG francesa Agir pour lenvironnement halló "hasta 46 fragmentos de microplásticos en un litro de Coca-Cola después de veinte aberturas. También se han identificado los nanoplásticos, cuyo pequeño tamaño los hace potencialmente mucho más reactivos al tejido", advierten desde el año pasado. Aunque este último estudio abarca a la empresa Coca-Cola, lo cierto es que los resultados serían similares en otras bebidas, incluidas las botellas de agua envasada.
Los efectos en el cuerpo
Aunque, en principio, todavía hay que esperar a nuevos estudios, el panorama, en principio, no es bueno. Los estudios al momento demuestran que la penetración de microplásticos alcanza los "sistemas sanguíneos y linfáticos, acumulándose en órganos como el riñón, el hígado y el cerebro" (PNAS, 2021).
Además, algunos microplásticos pueden unirse a esas proteínas, fulminando: "Este estiramiento mecánico puede conducir potencialmente a una disfunción grave de la maquinaria celular" Si bien se encargan de aclarar que "rara vez son directamente responsables de la muerte de los animales; sin embargo, pueden tener impactos a nivel celular y subcelular".
En tanto, la editorial de publicaciones científicas de acceso abierto Frontiers (2022) centra sus estudios en los químicos asociados a esos plásticos. Luego de advertir que vivimos en un mundo plástico, alertan de “anomalías endocrinas, toxicidad reproductiva, disbiosis de la microbiota intestinal y respuestas inmunológicas defectuosas” en sus estudios.
Urge prestar especial atención a las sustancias químicas asociadas a los plásticos, que serían más de 16.000, según Naciones Unidas.
Tipos de plástico e industrias asociadas a ellas
Si se trata de plásticos EP, un derivado del petróleo, este se utiliza en sachets de leche, bolsas de plástico, según PPFA. En tanto, las botellas con las que se hacen las gaseosas, suelen utilizar plásticos de polietileno tereftalato.
En lo que respecta a la contaminación plástica en los océanos, la industria automotriz también estaría imbricada. Un estudio citado por National Geographic (2019) en Carolina del Sur, halló que en esa ciudad costera la mitad de residuos plásticos en el mar se componía de bolsas y productos similares, mientras la otra mitad era de origen no obvio. Esa mitad suele asignarse a los neumáticos, que se compone en cierta medida de plásticos.
No todo está perdido
Que se hable de las consecuencias de los plásticos en la salud humana, después de 50 años de producirlos y volcarlos aceleradamente en los océanos, daría cuenta del efecto en la agenda de los lobbys, que por cierto en Estados Unidos tienen estatuto legal.
No obstante, hay que recordar que existe precedente de consensos internacionales que mitigaron efectos perjudiciales en problemáticas como, por ejemplo, el fenómeno del agujero de ozono (producto de la emisión de sustancias llamadas clorofluorocarbonos), que comprueba que es posible alcanzar metas, sin importar la dificultad de estas. Y ya hay propuestas pensadas en ese sentido.
Greenpeace propone un “Tratado Mundial sobre los Plásticos que se convierta en un instrumento internacional jurídicamente vinculante que permita abordar el ciclo de vida completo de los plásticos para romper esta dependencia excesiva que está ahogando al mundo entero” (Greenpeace, 2025).
En la Argentina, años atrás se impulsó el proyecto Ley 27.279 de Envases para recipientes de fitosanitarios (agrotóxicos). En la provincia de Buenos Aires, las bolsas de polietileno quedaron prohibidas (Ley 13.868) al menos en teoría. Además, cuando había Ministerio de Medio Ambiente se impulsó la prohibición de plásticos de un solo uso en Parques Nacionales. Se trata de medidas aisladas e insuficientes, pero que sientan precedentes importantes de regulación.
Los nuevos proyectos buscan hacer énfasis en que las empresas que producen los plásticos se responsabilicen del fin de la vida útil de los materiales producidos por ellos: se trata de la responsabilidad ampliada del productor, según Naciones Unidas.
Algo sensato que, sin embargo, a través de cámaras empresariales, los lobbys logran si no es frenar, por lo menos desvirtuar la intención original de esos proyectos, minimizando la cantidad de porcentaje a reciclar.
Esto llega al paroxismo en casos de plásticos de un solo uso, que serían los más contaminantes y deberían estar prohibidos; en esta categoría entran los sorbetes promocionados (o difundidos) por Donald Trump, quien arguyó que los biodegradables “no sirven”.
En lo que respecta a recipientes para bebidas (entre ellas las gaseosas), ocupan casi el 50% de todo el plástico desechado. Estos envases podrían comercializarse, tranquilamente, de materiales reciclables ya conocidos, como el vidrio; algo de lo que las empresas buscan deslindarse para asegurar mayores márgenes de ganancia, ofreciendo envases plásticos que terminan en los océanos.
Al lobby del plástico no parece interesarle la ciencia, ni los océanos, ni la salud de sus consumidores/as.
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Instagram: Mikjail_Vera
Fuentes:
- https://www.greenpeace.org/argentina/blog/problemas/contaminacion/la-marea-plastica-no-para-encontraron-microplasticos-en-el-cerebro-humano/
- https://www.newtral.es/aspecto-nanoplasticos-agua-mar-o-bebes-botella/20240128/
- https://partage.agirpourlenvironnement.org/s/enquete-exclusive-du-plastique-dans-le-coca-cola/
- https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2104610118
- https://www.ppfahome.org/page/faq-pe
- https://www.frontiersin.org/journals/endocrinology/articles/10.3389/fendo.2022.1084236/full
- https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2019/09/neumaticos-gran-fuente-contaminacion-plastico
- https://www.undp.org/es/el-abc-de-los-plasticos
- https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/educacion/gestion-residuos-areas-protegidas/plasticos-de-un-solo-uso