La Fundación ACNUR Argentina alertó, en el marco del Día de la Niñez, sobre el impacto de las guerras y los conflictos armados en la población infantil. Según las últimas estimaciones del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), más de uno de cada cinco menores vive actualmente en zonas de conflicto.
La organización también señaló que alrededor del 65% de la población infantil mundial vive en países afectados por conflictos, consignó NA.
La violencia y la persecución obligan a familias enteras a abandonar sus hogares. De acuerdo con la información difundida por la Fundación ACNUR Argentina, son 45 millones los niños y niñas que debieron huir para salvar sus vidas.
Sudán, Gaza, Afganistán y Ucrania, entre los escenarios afectados
La situación atraviesa distintas regiones del mundo. Desde Sudán hasta Gaza, Afganistán y Ucrania, los conflictos tienen consecuencias especialmente graves sobre los niños y las niñas.
Además de quedar expuestos a la violencia directa, los menores enfrentan problemas derivados de la destrucción de infraestructura y del desplazamiento forzado.
Entre las principales consecuencias aparecen las dificultades para acceder a agua potable, el riesgo de enfermedades y desnutrición, la falta de vacunas y atención médica y la interrupción de la escolaridad.
La destrucción de escuelas y hospitales y las restricciones a la llegada de asistencia humanitaria profundizan las dificultades para las familias desplazadas.
Los chicos desplazados quedan expuestos a nuevos riesgos
El desplazamiento forzado también puede aumentar la vulnerabilidad de los menores.
Miles de niños y niñas se ven obligados a cruzar fronteras solos. Durante esas trayectorias pueden quedar expuestos a redes de trata, explotación y esclavitud sexual.
También existe el riesgo de que algunos menores sean reclutados para participar en conflictos armados.
En este contexto, la protección de los niños separados de sus familias se convierte en una de las prioridades para los organismos humanitarios que trabajan en las zonas afectadas.
Qué hace ACNUR para proteger a la infancia desplazada
ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, trabaja junto con autoridades nacionales, organizaciones internacionales y socios locales para brindar protección y asistencia a niños y niñas que debieron abandonar sus hogares.
Entre sus tareas se encuentra la atención de menores no acompañados o separados de sus familias, junto con los mecanismos de búsqueda y reunificación familiar.
La organización también procura que los recién nacidos sean registrados y que los niños con discapacidad puedan acceder a los apoyos necesarios.
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Espacios seguros y educación para los niños refugiados
Otra de las líneas de trabajo está vinculada con la recuperación de cierta estabilidad después del desplazamiento.
ACNUR impulsa espacios seguros, actividades de apoyo psicosocial y oportunidades educativas destinadas a niños y niñas que tuvieron que huir de sus hogares.
El objetivo es acompañarlos durante el desplazamiento y generar condiciones que les permitan reconstruir sus vidas junto a sus familias o comunidades de acogida.
“La protección se vuelve urgente”
En el marco de la campaña La Guerra NO es un Juego, impulsada por Fundación ACNUR Argentina, Paula Martínez Álvarez, directora de Comunicaciones de la organización, destacó el impacto cotidiano que tienen los conflictos sobre la infancia.
“Ningún niño o niña debería acostumbrarse a oír alarmas antiaéreas, jugar entre escombros o saber que en cualquier momento puede verse obligado a huir para salvar su vida”, afirmó.
La funcionaria agregó que millones de chicos y chicas viven una infancia atravesada por el conflicto y el desplazamiento forzado y sostuvo que, cuando una guerra obliga a las familias a huir, “la protección se vuelve urgente”.
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Fundación ACNUR Argentina impulsa una campaña de asistencia
Fundación ACNUR Argentina llamó a colaborar económicamente con los programas destinados a la protección de personas refugiadas y desplazadas.
La campaña La Guerra NO es un Juego busca visibilizar especialmente las consecuencias que los conflictos tienen sobre los menores.
Entre las personalidades que se sumaron a la iniciativa figuran Osvaldo Laport, embajador de Buena Voluntad de ACNUR, Georgina Barbarossa, Claudia Villafañe, Marcela Kloosterboer, Eleonora Wexler, Benjamín Vicuña, Isabel Macedo, Juan Carlos Baglietto, Eugenia Tobal, Josefina “La China” Ansa y Flavia Palmiero.