La tregua interna en La Libertad Avanza parece haber llegado a su fin. En un giro que muchos interpretan como el inicio de una traición política orquestada, Patricia Bullrich comenzó a despegarse públicamente de la cada día más desvencijada figura presidencial de Javier Milei.
El comunicado inconsulto de Macri enfureció al PRO y al Gobierno: se enojó hasta el primo Jorge
Al ingresar al evento de JONAGRO, la funcionaria lanzó una frase que resonó con fuerza en los pasillos de la Casa Rosada: calificó a Javier Milei como alguien con "una emocionalidad importante", una descripción que expone la volatilidad del mandatario ante la opinión pública.
El detonante de esta fractura fue el reclamo de Bullrich sobre la situación patrimonial de Manuel Adorni. La ministra exigió que el vocero presidencial presente de inmediato su declaración jurada, un documento que permanece en las sombras ante la dificultad de justificar activos que habrían sido movidos por fuera del sistema legal desde su llegada a la función pública.
Karina Milei fue denunciada por darle un contrato a su mejor amiga
Lejos de retroceder ante el malestar de Karina Milei, Bullrich ha dejado claro a su círculo íntimo que no piensa ceder en su bandera contra la corrupción, incluso si eso implica desafiar directamente al "triángulo de hierro" del Gobierno.
La tensión escaló a niveles inéditos durante una reciente reunión de gabinete. Tras un áspero
diálogo de 40 minutos entre Bullrich y Milei, el Presidente dedicó una extensa perorata a
defender a su jefe de Gabinete, en un mensaje cargado de reproches dirigido exclusivamente a la ex ministra de Seguridad. Esta dinámica de confrontación ha llevado a Bullrich a aplicar su
histórica receta de supervivencia política: una mezcla de jugadas agresivas con un discurso de
victimización, sintiéndose blanco de ataques constantes por parte del entorno de los Menem y la propia "Jefa".
Desde el macrismo le piden a Bullrich que deje de “pasar de un partido a otro”
Con la mirada puesta en el mediano plazo, Bullrich ya no se conforma con su rol actual y aspira a la presidencia provisional del Senado. Esta ambición institucional busca dotarla de un volumen político que, según su visión, Milei está perdiendo debido al desgaste del caso Adorni.
Al proyectarse como una alternativa de continuidad económica pero con mayor institucionalidad, la ministra empieza a tejer su propio camino, posicionándose como una figura capaz de administrar el poder sin los desbordes que caracterizan a la gestión libertaria.
Este movimiento la coloca en una colisión inevitable con Mauricio Macri, quien observa con
recelo cómo su ex aliada le disputa el mismo electorado y el favor del establishment.
El ex presidente ya ha movido sus piezas, impulsando comunicados críticos y ordenando votaciones legislativas que exponen la debilidad oficialista. El ataque de Fernando de Andreis, quien chicaneó a Bullrich por su constante "salto de un partido a otro", no es más que el reflejo del temor del macrismo ante una dirigente que hoy los triplica en intención de voto.
Los vínculos de Bullrich con el poder real —desde Paolo Rocca hasta Héctor Magnetto sugieren que el establishment económico ya está explorando escenarios alternativos para 2027. La estrategia de la ministra es tan pragmática como letal: no busca romper definitivamente el cristal, sino imponerse como la única salida viable para un Milei cada vez más acorralado.
"Patricia quiere ser el Plan A del establishment y el Plan B de Milei", confiesan sus colaboradores, delineando un plan de sucesión que ya está en marcha.
Finalmente, el diseño político de Bullrich contempla incluso la posibilidad de integrar una fórmula presidencial en el futuro cercano, pero bajo sus propias condiciones.
Su apuesta es clara: quedar habilitada para la presidencia en 2027 si los números de Milei continúan en declive, para luego negociar con Macri desde una posición de fuerza absoluta. En este ajedrez de lealtades líquidas, la "emocionalidad importante" del Presidente se ha convertido en la excusa perfecta para que Bullrich inicie su propia carrera hacia el poder total.