Malas noticias para el PRO: el juez federal Alejo Ramos Padilla dictó el procesamiento de cuatro dirigentes en el marco de la causa de aportantes truchos, a los que investiga de ocultar ilegítimamente el origen de los fondos que financiaron las campañas electorales de las PASO y generales del año 2017 en la provincia de Buenos Aires, en ese momento gobernado por María Eugenia Vidal.
Por un lado, el juez procesó a Julián Vilche, Carla Silvia Chabán y Alfredo Gabriel Irigoin (responsables financieros de Cambiemos) y a Mauricio Redigonda (apoderado). A la vez, rechazó el pedido de excepción por falta de acción solicitada por los acusados, que pretendían evitar e inicio de la causa penal hasta que no se formalizara el "proceso de naturaleza electoral".
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El magistrado consideró que los cuatro miembros de Cambiemos cometieron “diversas acciones de inserción de datos falsos en documentos públicos, en particular, en los informes finales de recursos y gastos de campaña”, e interpretó que habilitar el pedido de excepción de los acusados representaría entorpecer la investigación sobre quienes cometen delitos penales en el marco de procesos electorales. A su vez, se respaldó en la definición del Juzgado Federal 1, que decidió que la prolongación del conflicto de competencia no suponía “privar de respuesta penal” la indagación de los sucesos.
Las acusaciones que pesan sobre los responsables financieros de Cambiemos son "falsedad ideológica de documento público" y "omisión dolosa de acreditación del origen de los fondos de campaña", mientras que para el apoderado es de "coautor de la falsedad ideológica" y "partícipe necesario" del segundo delito.
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La investigación identificó al menos 316 recibos que luego fueron desconocidos por quienes aparecían como aportantes. De esa cifra, 55 fueron rubricados por Julián Vilche por un total de $554.500 (unos US$ 35.000 de la época); otros 96 por Alfredo Irigoin por $527.500 (US$ 33.000); 84 fueron firmados por Carla Chabán por $442.250 (US$ 27.650); y 81 fueron avalados por Mauricio Redigonda (US$ 27.450).
La mayor parte de ese dinero fue canalizado en efectivo, lo que complejizó el seguimiento del dinero. A su vez, muchos de los aportes falsos fueron atribuidos a personas beneficiarias de planes sociales o personas con discapacidad.