Milei advirtió a su gabinete que banca a Adorni y prefiere "perder la elección que echarlo""
Cada vez que Milei refuerza su apoyo al desgraciado jefe de Gabinete de la Nación se presenta en la imagen la sombra de la criptoestafa $LIBRA. El rol del vocero en la criptoestafa.
Tras su viaje a Estados Unidos, el presidente Javier Milei encabezó este viernes una reunión de gabinete que se extendió por unas dos horas en Casa Rosada, en un clima denso, atravesado por el malestar interno por la situación judicial de Manuel Adorni. Según relataron asistentes al encuentro, el Presidente habló alrededor de media hora y dio un fuerte espaldarazo a su jefe de Gabinete, al punto de afirmar: “Prefiero perder la elección que echarlo”. Pese a la centralidad del tema, no hubo foto oficial de respaldo para el exvocero, un dato que no pasó desapercibido entre los ministros.
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Un gabinete roto
La tensión venía en aumento desde la incómoda conferencia de prensa en la que Adorni debió responder sobre su patrimonio, el presunto enriquecimiento ilícito, lavado de activos, rumores de sobresueldos y su rol en la trama de la criptomoneda $Libra, más que sobre los anuncios oficiales que había ido a comunicar. A eso se sumó el cortocircuito con Patricia Bullrich, quien días atrás exigió públicamente que adelantara su declaración jurada, y que volvió a cruzarse con él cara a cara en la reunión de este viernes. En paralelo, en la Liga libertaria comenzaron a circular reproches por el “costo político” de sostenerlo mientras la causa Libra avanza en la Justicia.
$LIBRA
La investigación sobre la criptoestafa $Libra busca determinar si Javier Milei, su hermana Karina y otros funcionarios formaron parte de una maniobra delictiva que habría provocado pérdidas por más de 100 millones de dólares a miles de inversores, luego de que el Presidente impulsara el criptoactivo desde su cuenta oficial de X en febrero de 2025.
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El esquema, según distintas presentaciones judiciales, combinó marketing político, promesas de ganancias extraordinarias y una vertiginosa suba y caída de la cotización de la moneda, que dejó a pequeños ahorristas con sus ahorros pulverizados. En el Congreso, la Cámara de Diputados ya creó una comisión investigadora específica para desentrañar responsabilidades políticas y patrimoniales en torno al proyecto.
Dentro de ese rompecabezas, la figura de Manuel Adorni aparece cada vez más comprometida: para la querella que representa a un grupo de damnificados, el jefe de Gabinete habría cumplido un rol “clave” como “legitimador” del negocio desde el corazón mismo del poder. Los escritos judiciales destacan su presencia en el llamado Tech Forum de 2024, señalado como un evento “fundacional” en el lavado de prestigio que necesitaban los promotores de $Libra para seducir a inversores minoristas. Según esa hipótesis, Adorni prestó su imagen y su cargo para transmitir confianza en un producto que, puertas adentro, ya era visto con enorme desconfianza por parte de técnicos y reguladores.
Beneficiarios
En las últimas semanas, el foco se corrió de su rol simbólico a la pregunta más incómoda: ¿Adorni fue solo un promotor político o también un beneficiario directo de la maniobra? La diputada nacional Marcela Pagano aseguró en televisión que el jefe de Gabinete habría recibido alrededor de 3 millones de dólares vinculados a la estafa de $Libra en una billetera virtual, operación que —según ella— podría rastrearse por la trazabilidad de las transacciones. Esa versión, todavía en etapa de verificación judicial, alimentó nuevas presentaciones para que se investiguen billeteras digitales asociadas a Adorni y eventuales flujos de fondos desde cuentas ligadas a los creadores de la criptomoneda.
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Para la querella, sin el despliegue político y comunicacional que incluyó la participación de Adorni en el Tech Forum y en distintas instancias de promoción, el esquema $Libra nunca habría alcanzado la escala que tuvo. En ese planteo, el jefe de Gabinete no sería un actor lateral, sino un “instrumento objetivo y esencial” del ardid, cuya intervención habría sido determinante para darle una pátina de seriedad institucional a una ingeniería financiera destinada al colapso. Sobre esa base, los abogados de las víctimas reclaman que se profundicen las medidas de prueba sobre sus movimientos patrimoniales, viajes y vínculos con los principales “criptobros” hoy imputados.
En el plano institucional, Adorni se defendió por escrito ante el Congreso, donde negó la existencia de contratos o acuerdos formales entre Milei y los creadores de $Libra, y se amparó en la investigación en curso para evitar responder preguntas puntuales sobre supuestos pagos a funcionarios. También sostuvo que en los registros de la Administración Pública “no existe información” que acredite esas acusaciones, una respuesta que en la oposición fue leída como una maniobra para correr el eje hacia lo estrictamente administrativo. Ese contraste entre su férrea negativa y las nuevas pistas financieras que se intentan seguir es uno de los nudos que la Justicia deberá desatar en los próximos meses.
En los pasillos de la Rosada, sin embargo, describen a Adorni como uno de los funcionarios que mejor conocen —“al dedillo”, según la expresión de un legislador opositor— cada detalle de la causa $Libra: desde el diseño del lanzamiento hasta la agenda de reuniones y llamados previos al estallido. Su doble condición de vocero estrella del mileísmo y ahora jefe de Gabinete lo colocó en una posición privilegiada para seguir el minuto a minuto del proyecto cripto que hoy complica al Presidente, a su hermana y a parte de la primera línea del gobierno. Ese conocimiento, sostienen en la oposición, es precisamente lo que explica el férreo blindaje político que Milei volvió a ratificar este viernes frente a todo el gabinete.
El costo político
Mientras la causa avanza en Argentina y en tribunales del exterior, las encuestas comienzan a registrar un desgaste en la imagen presidencial vinculado tanto al escándalo $Libra como al estilo de vida de algunos de sus funcionarios, con Adorni como símbolo de esa brecha entre el discurso moralista y la práctica cotidiana. La foto de un gabinete dividido, sin respaldo gráfico para el ministro más cuestionado, pero con un Presidente dispuesto a “tirarse sobre la granada” para no soltarlo, condensa esa contradicción en una escena de alto voltaje político. En la Casa Rosada apuestan a que el tiempo y la judicialización diluyan el impacto; en la oposición, en cambio, ya bautizaron al caso como el verdadero “talón de Aquiles” del mileísmo.