Una novela gráfica documental retrata la amenaza latente del litio
Se trata de “Vidas de litio”, de la artista Azul Blaseotto, quien plasma en ilustraciones urgentes los conflictos que disparan la voracidad empresarial y estatal por el litio en nuestro país.
“Elon Musk quiere deforestar en Alemania y compró hectáreas en un bosque para poner una fábrica de baterías de litio. Tenemos un problema pero es un problema mundial, compartido, de todos”, dispara la artista visual, ilustradora y docente universitaria Azul Blaseotto cuando describe el proceso de realización de su segunda novela gráfica, “Vidas de litio”, que acaba de editar Hekht Libros.
El formato del libro, de tamaño más grande que el de las novelas, cuentos o ensayos, remite al concepto comic book y así sucede también con el papel, de un gramaje y brillo apropiados para vivenciar la historia narrada a través de las viñetas.
Infonews conversó con la autora sobre este trabajo que pone el foco en la devastación que deja a su paso la fiebre del litio en los pueblos de la Argentina, castigados por la explotación radicalizada de los suelos y la destrucción del ecosistema.
Infonews: ¿Cuando te interesaste en la cuestión del litio ya tenías la idea de la novela gráfica documental en mente o surgió después de algunos datos que recabaste?
Azul Blaseotto: El puntapié inicial fue la realidad. Esto es demasiado para que quede en una noticia de un diario, que sale por el lado màs sensacionalista, se publica y ya está. Me pasa cuando algo me afecta y es que necesito parar la pelota y dibujar para poder pensarlo. Es mi manera de lidiar desde la práctica artística con la realidad. Es alargarle el tiempo a la noticia, que siempre es muy cortita, muy efímera y despuès no existe más.
In: No había plan…
AB: Para nada. Una vez que empecé a dibujar vi que había una historia para contar desde la imagen y encontrar un sistema de representación que al que lee lo haga interesarse en lo que pasa y comprender las cosas en un contexto màs amplio, más cultural y más social, no el de la noticia, que se consume como cualquier cosa y seguimos scrolleando. De ahí surgió la idea de la novela gráfica, que es un lenguaje que vengo trabajando desde hace tiempo.
En la conversación Azul menciona a un referente de la novela gráfica documental, el artista maltés/estadounidense Joe Sacco, quien en particular ha retratado la cuestión palestina. La influencia de Sacco puede verse en “Vidas de litio” en relación a la urgencia de las imágenes, a la necesidad de denunciar lo injusto y dimensionarlo a través de una ilustración clara y a la vez con vuelo literario, parte de lo mejor de la tradición de las novelas gráficas.
El encuadre de las viñetas en el libro de Blaseotto es parte de lo que podríamos apuntar como una ética del dibujo. Hay una intención de puntualizar, de poner en foco y contar a partir de allí, de la selección a conciencia de los hechos. Entre otras fuentes, la autora se inspiró en las fotografías de cronistas que en 2023 cubrieron en la provincia de Jujuy el conflicto social por la reforma constitucional lanzada por el entonces gobernador Gerardo Morales, que entre otras cosas planteaba la entrega de los recursos naturales a la explotación desenfrenada.
Desde el año 2010 Azul Blaseotto es la encargada de retratar a mano alzada (el mismo método que utilizó para su flamante libro) las jornadas de los juicios por Memoria, Verdad y y Justicia contra los genocidas de la última dictadura militar.
“La perspectiva documental la trabajo desde hace 15 años y es captar el momento que expande lo de las bellas artes. Incluye los errores, las dudas, la mala perspectiva. En ese lenguaje me siento muy cómoda, es muy periodístico”, dice Azul aunque aclara que le gusta “el lenguaje del dibujo en todas sus formas” y no reniega de lo digital, que es su herramienta para los trabajos que hace en medios como la revista Crisis o el portal El cohete a la luna. “Pero mi cuna es la formación en bellas artes, dibujo a mano alzada, observación”, concluye.
“Si no fuera dibujante sería fotógrafa de guerra. Siempre me gustó porque estás en el lugar de los hechos y sos parte del hecho. Y la pasás mal, también. Tengo que contar lo que pasa ahora, no importa si se rompió la hoja, si se mancha. Si diera clases en Jujuy tomaría la ruta con ellos”, apunta también.
Infonews: El relato a través del cual se desarrollan los hechos está en castellano pero también hay pasajes en otros idiomas como el inglés, el alemán, el francés. ¿Cómo apareció esa idea para este trabajo documental?
Azul Blaseotto: Eso tiene que ver con las experiencias más ligadas a lo vital. El estallido de 2001 en Argentina causó conmoción internacional y vinieron muchos extranjeros al país atraídos por la situación. Periodistas, artistas, turistas que observaron la locura que estaba pasando, que eran consecuencia concreta del Consenso de Washington. Entonces pensé en el impacto en el hemisferio sur, que es de donde sacan las riquezas los que después vienen a cubrir con sus equipos como está la situación. No terminan de ver que ellos son los principales consumidores de un sistema de dominación y empobrecimiento de otros.
“No ven la conexión y eso me inquieta, me altera”, se queja Azul sobre la distancia que quienes se asombran ante la pobreza en los países del hemisferio sur pero no conectan con el hecho de que sus propias naciones y gobiernos son parte de las causas de esa pobreza.
Sobre este último punto la artista pone un ejemplo vital: “Mientras trabajaba el año pasado en la novela gráfica y sabiendo yo que iba a ser un libro, me invitaron a unas jornadas en República Checa sobre cambio climático y sus imágenes. Yo llevé un fanzine de 10 páginas con una muestra de este trabajo sobre el litio para mostrar allá. Y no me dieron la menor bola. Me dejaban hablar y me miraban pero no les cabió la tesis de que el bienestar de las energías renovables se basa en energías no renovables, que son sucias, que contaminan los territorios. Se hizo una campana de silencio, directamente no contestaban", describe ante Infonews.
“Gente como Joe Lewis y otros que no conocemos, con capitales árabes, están comprando las tierras donde están las nacientes del agua”, denuncia Blaseotto y explica así la cadena que conecta el desinterés internacional por tratar las consecuencias letales de la explotación de litio con los kapangas del poder económico instalándose de a poco en Argentina y comprando recursos naturales. “Algunos mapuches lo dicen y palo al mapuche. Estamos en el horno”, define.
La Argentina de Milei
In: ¿Cómo interviene tu trabajo a mano alzada ante hechos políticos como los que estamos viviendo en estos meses?¿Cómo harías para que en unas décadas se entienda lo que está pasando en Argentina hoy?
AB: Yo, al igual que vos, me lo estoy preguntando. Hay que ser muy inteligente porque hay que contextualizar un montón. La imagen del tanque o al Presidente jugando con la metralleta (en el último desfile militar del 9 de julio) es algo que tengo atravesado. Me hace mal que Argentina vuelva a esto. La situación política del mileísmo me la estoy tomando con muchos tranquilizantes. No la quiero seguir día a día porque me hace muy mal. Es la punta del iceberg, debajo hay que entender el sistema político degradado al cual llegamos. Del 2001 y el “que se vayan todos” al 2024 en el que volvieron todos… Hay algo muy malo en nuestra sociedad, muchas cosas rotas. Federico Stuzenegger diciendo “sí juro” no puede ser, el topo del Estado no puede ser, el coro de “no hay plata” no puede ser. ¿Qué es eso? Yo me voy guardando imágenes que hilarían una historia pero no puedo todavía contar esa historia. Todavía no la sé,. estoy buscando pistas. Estoy convencida de que es algo social, nuestro, argentino, que no nace ni con Milei ni con Macri. Hay algo en la dictadura que se torció, que se arruinó,
“Vidas de litio”, de Azul Blaseotto, puede conseguirse en librerías y también online en la librería virtual de Hekht.
Presentación y celebración
El sábado 27 de julio, en el Museo del Hambre (Av. San Juan 2491, CABA) se presentará el libro "Vidas de litio", con la presencia de la autora y la editora Marilina Winik, además de la participación de la antropóloga Dolores Estruch, el artista visual Sebastián Dunphy y la socióloga Sofía Astelarra.
