Tras desfinanciar en niveles récord a las provincias, esencialmente a las opositoras, el gobierno de Javier Milei busca nuevamente aliados a costa de extorsión para que, cuando se trate un tema clave en el Congreso, lograr la presión de gobernadores sobre sus legisladores representantes a fin de que voten teñidos de violeta.
En ese marco, y en la previa al tratamiento de la Reforma Laboral, el Ejecutivo estudia la posibilidad de dar lugar a una serie de compensaciones -una suerte de coima explícita y legimitada en las prácticas políticas del Gobierno libertario- destinadas a los gobernadores que se resisten a determinados puntos del articulado de la Reforma Laboral.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, uno de los puntos impositivos que más resquemores encuentra entre los representantes provinciales está dado por la modificación de la escala para el pago del Impuesto a las Ganancias que afecta la recaudación del tributo que es coparticipable.
Son varios los mandatarios provinciales aliados que no ocultan sus diferencias, por lo que en Casa Rosada debaten la posibilidad de "compensarlos" para acumular los apoyos necesarios.
Lo cierto es que hay quienes plantean ofrecer soluciones específicas ante los reclamos puntuales de cada gobernador, mientras otros rechazan la posibilidad de dar lugar al planteo.
Los menos permeables a ceder ante las tensiones sostienen que los representantes provinciales responden ante los argumentos y que se beneficiarán del impacto de la reforma en sus provincias. Se trata de un punto que deberá atenderse ante la mirada del ministro de Economía, Luis Caputo, que dará el presente en el intercambio.
Sobre la mitad del mes, el Poder Ejecutivo aceita los mecanismos que le permitan al equipo negociador compuesto por el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; el armador Eduardo “Lule” Menem y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, concertar la línea que desplegarán para intentar anotarse un nuevo triunfo legislativo.