El capitán del seleccionado argentino, Lionel Messi, dejó de lado por un momento el análisis meramente deportivo para brindar una declaración sumamente humana, empática y realista sobre el contexto social que atraviesa el país.
Messi, luego de la victoria ante Inglaterra, analizó el rol que ocupa el fútbol en la vida cotidiana de los argentinos y cómo estas victorias actúan como un bálsamo en tiempos difíciles.
Messi, con su nueva frontalidad, no esquivó la realidad económica y social de la Argentina. Al ser consultado por la enorme movilización popular que genera el equipo, el capitán se tomó unos segundos para reflexionar sobre el día a día de sus compatriotas.
"Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente. Sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando", sentenció.
En ese sentido, Leo describió esa resiliencia constante como parte de la identidad nacional: "Es la vida nuestra, lo que nos tocó siempre". Por eso, destacó que el gran motor del plantel en cada partido es poder retribuir ese esfuerzo diario con felicidad en la cancha.
A sus 39 años, el astro rosarino valoró la regularidad y el compromiso de un grupo que no se conforma y que se mantiene en la élite absoluta.
Dos finales seguidas: "Poder regalarle todo este tipo de alegría a ellos, poder estar en una final del mundo una vez más y meter dos finales seguidas... hoy conseguimos algo impresionante".
"Es estar hasta el último día una vez más, jugar una final del mundo y mantenernos entre los mejores dos otra vez. Venimos siendo los mejores durante estos últimos cuatro años", agregó el máximo goleador histórico de los mundiales.
"Hoy volvimos a demostrar que nadie nos regaló nada y que todo lo que conseguimos es adentro de la cancha", agregó Messi, haciendo referencia a las críticas que recibió el equipo a lo largo de la Copa del Mundo.