La decisión del jefe de Gobierno porteño Jorge Macri es clara: el desplazamiento violento de las clases populares de la Ciudad. La disminución casi de políticas públicas de contención por parte del Gobierno nacional para los sectores más vulnerables y la profundización de esa línea -en el discurso y en la práctica- por parte del primo del ex presidente en el distrito porteño quedó en evidencia cuando comenzó con la mal llamada "limpieza", en donde comparó a personas sin techo con basura y concretó un plan de persecución de gente en situación de calle, a quienes arrancó de los lugares en los que buscaban refugio del frío, a vendedores ambulantes y feriantes, a quienes sacó de sus puestos laborales callejeros, mediante el uso de la fuerza policial y de trabajadores de control urbano.
Ahora dio un paso más en su avanzada contra los más vulnerables e hizo una promesa a tono con los discursos de ultra derecha. En una reunión con los vecinos del barrio de Boedo, Jorge Macri adelantó su "propuesta habitacional": "Yo no voy a seguir construyendo viviendas nuevas regaladas en las villas y asentamientos. Esa demanda es infinita y hay más de 800.000 personas de clase media en la Ciudad de Buenos Aires que eternamente pagaron alquiler y nunca se las ayudó. Ahí también hay un derecho que fue violado", aseguró.