El Juzgado Civil y Comercial N° 23 de Resistencia decretó la quiebra de Carsa S.A., empresa controlante de la cadena Musimundo, y dejó sin efecto el concurso preventivo que había iniciado en julio.
La resolución fue comunicada a la Comisión Nacional de Valores y se fundamentó en la existencia de “hechos reveladores del estado de cesación de pagos”, citó Infogremiales.
La decisión judicial llega después de una serie de cierres de locales en el nordeste argentino. En las semanas previas, la empresa había bajado las persianas de 20 sucursales ubicadas en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones.
Más de 100 empleados quedaron afectados por los cierres
El cierre de las sucursales dejó a más de 100 trabajadores sin empleo. Según las denuncias realizadas por representantes gremiales, en la mayoría de los casos las desvinculaciones se produjeron de manera verbal.
Los empleados reclaman el pago de salarios adeudados y las indemnizaciones correspondientes, además de la continuidad de la cobertura de salud.
En Corrientes, al menos 36 familias quedaron afectadas por los despidos. Entre los casos denunciados se encuentra el de un trabajador que atraviesa una “problemática severa de cáncer” y que quedó sin cobertura médica.
Denuncian que la empresa no se presentó a una audiencia
La situación también generó reclamos ante las autoridades laborales provinciales.
En Misiones, la empresa debía participar de una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo para abordar la situación de los trabajadores, pero no asistió.
Frente a la falta de respuestas de la compañía, el Ministerio de Trabajo de Misiones continuará con las actuaciones para que los empleados puedan conocer el estado de sus créditos laborales y las alternativas legales disponibles para intentar cobrarlos.
La situación financiera de Carsa se agravó de manera significativa respecto de su anterior crisis.
La compañía ya había recurrido a un concurso preventivo en 2018, cuando registraba una deuda de $900 millones. En el proceso actual, la deuda concursal ascendía a $63.500 millones.
Dentro de sus pasivos figuraban deudas bancarias por $3.060 millones. El Banco Nación aparecía como el principal acreedor, con $1.549 millones.
También fracasaron los intentos para evitar la quiebra
Antes de llegar a la instancia judicial actual, Carsa intentó mantener la operación mediante una venta a On City y la transferencia de 45 sucursales.
Sin embargo, ambas negociaciones fracasaron.
La compañía operaba unas 70 sucursales en el norte del país y ahora deberá atravesar el proceso de quiebra bajo control judicial.
Para los trabajadores, una de las principales expectativas está puesta en la actuación de la sindicatura, que deberá intervenir en el proceso y en la determinación de los créditos laborales correspondientes.