"La gente no quiere ser villerani tener dos papás putos, no quiere eso. Me parece bárbaro que la sociedad no aspire a eso. Por eso, el cambio cultural, creo que parte de ahí, de cambiarle el chip a la gente". Esas fueron las palabras del conductor, operador y periodista Eduardo Feinmann, pronunciadas en su programa en La Nación +, junto a Esteban Trebuqc, quien avaló todas sus palabras. Sus declaraciones generaron un contundente rechazo y malestar en el colectivo de la diversidad y desde la Federación Argentina LGBT+ expresaron su repudio en un comunicado.
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"Expresamos nuestro más enérgico repudio a las declaraciones del periodista Eduardo Feinmann, quien afirmó en su programa de La Nación Más que 'la sociedad no quiere ser villera, no quiere tener dos papás putos'. Este tipo de expresiones son inaceptables y peligrosas, especialmente cuando provienen de los medios masivos de comunicación, que tienen la responsabilidad de promover el respeto y la convivencia en la diversidad", indicó el comunicado.
Si bien no es la primera vez que el conductor se expresa de manera polémica o discriminativa, lo cierto es que sus dichos se dan en un contexto político que en más de una ocasión se expresaron (incluso durante la campaña presidencial) en contra del colectivo lgbtiq+. Además, otro dato llamativo que Feinmann no tuvo en consideración es que uno de sus colegas en ese mismo canal es el periodista Luis Novaresio, quien es abiertamente homosexual, tiene una hija y una pareja hombre con quien comparte la crianza.
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Desde la FALGBT consideraron que "los discursos de odio, como los emitidos por Feinmann, no solo perpetúan estigmas y discriminación hacia las personas LGBT+ y los sectores populares, sino que también tienen graves consecuencias en los territorios. Estas palabras no se quedan en los estudios de televisión; se replican en la sociedad y alimentan prejuicios que desembocan en situaciones de violencia y exclusión".
"Es fundamental -cerró el texto- remarcar que todo discurso de odio es la antesala de los crímenes de odio. La historia y las estadísticas lo demuestran: las agresiones y ataques hacia nuestras comunidades encuentran en estos mensajes un terreno fértil para seguir creciendo. Exigimos a los medios de comunicación responsabilidad y ética en sus contenidos, y al Estado, que tome medidas concretas para erradicar este tipo de discursos que atentan contra el respeto a la diversidad y la igualdad de derechos".