El ascenso de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, formalizado este jueves mediante el Decreto 133/2026, representa más que un cambio de nombres tras la salida del ominoso Mariano Cúneo Libarona. Es, en esencia, la entronización de la casta judicial a cargo de uno de los apellidos más influyentes del pozo sin fondo que son los tribunales de Comodoro Py en el corazón del proyecto de Javier Milei, bajo el ala protectora de Karina "Bakery" Milei.
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De los chats de Lewis al Lawfare
"Al Presidente le importó más mi curriculum que mi prontuario". La frase corresponde a Carlos Grosso, polémico exintendente porteño que en 2002 fue elegido por Adolfo Rodríguez Saa como funcionario de su efímero gobierno interino. Pero podría decirla Mahíques por estas horas. Aunque su cv no es precisamente brillante.
Mahiques no llega a la cartera de Justicia como un técnico despojado de pasado. Su nombre quedó marcado a fuego por el escándalo de Lago Escondido en 2022. Aquel viaje a la estancia del magnate Joe Lewis, junto a jueces federales y directivos del Grupo Clarín (en un viaje pagado por el grupo mediático) reveló un entramado de connivencia que la sociedad conoció a través de chats filtrados. En esas conversaciones, se discutía abiertamente cómo fabricar pruebas y direccionar la opinión pública para encubrir la "excursión" sureña.
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Para un gobierno que hizo de la lucha contra "la casta" su bandera, la designación de un protagonista central de las sombras judiciales del macrismo es, cuanto menos, cínico.
Angelici-Tapia
La carrera de Mahiques es inescindible de sus padrinos políticos. Su ascenso durante el mandato de Mauricio Macri —donde fue representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura— estuvo motorizado por Daniel Angelici, el "Tano", histórico operador judicial del PRO y expresidente de Boca al igual que Macri.
Pero el ecosistema de Mahiques se expande también hacia el fútbol. Hasta hace poco, se desempeñó como vicerrector de la por el momento inexistente Universidad del Fútbol Argentino (UnAFA), el ambicioso proyecto de Claudio "Chiqui" Tapia. Esta conexión no es menor: la AFA ha sido un territorio de disputa para el gobierno libertario, y la llegada de Mahiques —con un hermano, Esteban, integrando el Tribunal de Disciplina de la entidad— podría leerse como una "tregua" o un nuevo puente de negociación con el "Chiquitapismo".
El factor Karina
Detrás del Decreto 133/2026 se percibe el pulso de Karina Milei. La Secretaria General de la Presidencia ha logrado imponer a su candidato frente a otras opciones que barajaba el entorno de Santiago Caputo, hoy corrido de las decisiones más importantes de la Casa Rosada. La designación de Santiago Viola —apoderado de La Libertad Avanza y hombre de estrecha confianza de "El Jefe" repostero— como Secretario de Justicia refuerza este esquema de control total.
Mientras Javier Milei mantiene su discurso de confrontación institucional, la gestión real de los tribunales queda en manos de quien mejor conoce sus pasillos. Mahiques, con su padre Carlos "Coco" Mahiques presidiendo la Cámara de Casación, encarna la continuidad de una estirpe que sabe sobrevivir a todos los inviernos políticos.
Puntos clave de la nueva gestión:
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Alineamiento total: Mahiques cuenta con el respaldo de la "familia judicial" y el sector más pragmático del PRO.
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Paradox de la Casta: Su perfil es el de un funcionario de carrera en el Estado y la Justicia, opuesto al "outsider" prometido en campaña.
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Relación con la AFA: Su pasado en la Unafa y su vínculo con Tapia serán ejes críticos en la política deportiva/judicial del gobierno.