El peronismo bonaerense volvió a mostrar su fractura, atravesada por la interna en carne viva que protagoniza el cristinismo y el espacio que conduce Axel Kicillof. En la primera sesión ordinaria del Senado provincial, el ex funcionario de CFK y de AK, Sergio Berni, cruzó duramente a la vicepresidenta de la Cámara, Verónica Magario, y planteó que tanto ella como Kicillof llegaron a sus cargos por la decisión política de Cristina Kirchner.
En la reanudación formal de sesiones del Senado bonaerense, la interna del peronismo se trasladó al recinto cuando el presidente del bloque Fuerza Patria, Sergio Berni, y su aliado Mario Ishii cuestionaron la demora en la actividad legislativa y pusieron en evidencia las diferencias internas del oficialismo.
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El choque se produjo tras una disputa por los tiempos de uso de la palabra: Ishii se extendió en su exposición sobre emergencia alimentaria y sanitaria, Magario le cortó el micrófono por haber excedido los cinco minutos reglamentarios, y Berni intentó forzar la continuidad con una moción que no obtuvo apoyo interno.
Con diez minutos asignados, Berni aprovechó para denunciar lo que describió como una falta de firmeza de sectores del peronismo frente a la situación judicial de Cristina Kirchner y volvió a cuestionar a Magario por el vínculo (que hoy parecería roto) con la expresidenta, lo que derivó en que la vicegobernadora le cortara el audio al considerar sus afirmaciones fuera de tiempo y de tema.
Desde el espacio del gobernador —el Movimiento Derecho al Futuro (MDF)— evitaron confrontar y optaron por no responder en el recinto, en línea con una instrucción de frenar las provocaciones para contener el conflicto interno, algo similar a la actitud que mantuvieron durante la arremetida del hijo de CFK, Máximo Kirchner, contra el gobernador en un acto realizado en Parque Lezama ante un grupo de militantes.