La tensión en la cúspide del Gobierno nacional alcanzó niveles de paroxismo en las últimas horas. La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, está furiosa con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. "Nunca la vi tan enojada", reveló un cercano colaborador de la ex ministra de Seguridad, luego de que el funcionario saliera a desautorizar públicamente su estrategia legislativa, dejando al desnudo una feroz interna en el seno del oficialismo.
Adorni desautorizó a Bullrich y ahora dice que quiere ir a declarar al Senado
El conflicto se desató en torno a la conveniencia de la visita de Adorni al Congreso para presentar su informe de gestión el próximo 2 de julio. Bullrich había diseñado un plan para desactivar esa comparecencia, bajo la premisa de que la oposición buscaría arrastrar al funcionario a una encerrona política. "La foto no ayuda, es mejor que no vaya", le había comunicado la senadora a Karina Milei el pasado martes. Sin embargo, Adorni y la hermana del Presidente resolvieron avanzar en sentido contrario.
Según información publicada por el portal Ámbito Financiero, la propia Bullrich había asegurado el martes por la noche ante la consulta de ese medio: "No va, lo bajé yo". La legisladora detalló que el lunes, en Casa Rosada, había planteado la necesidad de postergar el informe para evitar que la oposición avanzara con un pedido de interpelación y moción de censura. Pero la respuesta pública de Adorni en sus redes sociales destruyó esa línea defensiva de un plumazo: "Estoy a disposición para presentarme el día 2 de julio próximo (...). Fin".
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En el entorno de Bullrich la indignación es total y los reproches no tardaron en filtrarse. Los cuestionamientos apuntan directamente a la falta de códigos internos dentro de la fuerza de gobierno:
"Estamos hinchados los huevos. Lo de Patricia no fue arbitrario. Había armado una estrategia para evitar que se lo llevaran puesto a Adorni en el Senado y, sin consultar, sale a contradecirla", protestó un dirigente de su extrema confianza.
Para colmo de males, el desaire político se completó este miércoles con una virtual intervención del bloque de senadores oficialistas decretada por Karina Milei. La Secretaria General de la Presidencia recibió a tres grupos de legisladores de la Cámara Alta en la Casa Rosada para pasarles lista, hacerlos posar para la foto junto a Adorni y blindar al jefe de Gabinete. Todo esto ocurrió sin la presencia de Bullrich, la jefa de la bancada.
A partir de allí, todo el aparato político y de comunicación de la Casa Rosada se abocó exclusivamente a sostener al funcionario en su cargo, desentendiéndose por completo de la gestión diaria.
La sorpresiva sobrevida y el repentino coraje de Adorni para asistir al Senado tienen una explicación subterránea: la rosca política con las provincias. La sorpresiva presencia del ministro del Interior, Diego Santilli, en el encuentro de Casa Rosada disparó las alarmas. El Gobierno habría sellado un acuerdo de último momento con varios gobernadores —vinculado al giro de fondos para el pago de aguinaldos y gastos corrientes— para garantizarle inmunidad al jefe de Gabinete en el Congreso.
Ese blindaje quedó demostrado cuando fracasó el quórum en la sesión especial de Diputados impulsada por la oposición para reactivar los pedidos de interpelación. Para lograrlo, Martín Menem contó con el apoyo clave del PRO, la UCR y legisladores nacionales alineados con mandatarios provinciales de Córdoba (Martín Llaryora), Salta, Misiones, Neuquén y San Juan.
Con este escenario, la fecha del 2 de julio se presenta como una parada de altísimo riesgo político para el Ejecutivo. Adorni llegará al recinto con una Patricia Bullrich desautorizada y herida, y con el frente interno que conduce Victoria Villarruel totalmente quebrado. Cabe recordar que la titular del Senado viene de calificar públicamente como una "vergüenza" las explicaciones del jefe de Gabinete sobre su incremento patrimonial, en el marco de la denuncia por presunto enriquecimiento ilícito que lo salpica de cerca. Ahora, en los pasillos laderos a la ex ministra, la frase que más resuena es lapidaria: "Ahora que Dios lo ayude cuando vaya al Senado".