Antes y después de la nevada: la historia de Oesterheld y Solano López
Desapariciones, exilio y dos secuelas. La historieta clave de la Argentina a través de la(s) historia(s) de sus autores.
La historia de la historieta hecha en Argentina sería distinta si no hubiera contado entre sus próceres con Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. Uno guionista, el otro dibujante, ambos fueron destacados artistas de la viñeta antes de que El Eternauta se convirtiera en lo que es hoy: la ficción audiovisual seriada más relevante de las que se hayan producido en la Argentina.
Pero la historia anterior a Netflix, a Ricardo Darìn, al fenómeno viral, a los memes, tiene un peso propio insoslayable.
La alquimia entre Oesterheld y Solano López nació a la sombra de la autoproclamada Revolución Libertadora, título que se le puso al golpe cívico-militar contra Juan Domingo Perón. Bombardeos, fusilamientos, persecusiones, exilios forzosos, prohibiciones. La nieve tóxica de El Eternauta empezó a caer en ese momento.
En 1955, año del golpe, Solano López reemplazó a su colega Hugo Pratt (otro de los grandes nombres de las viñetas argentinas) en la serie Bull Rocket de la revista Misterix, que se publicaba con guiones de Oesterheld.
Esta primera etapa de su colaboración conjunta los reunió en tiras para la Editorial Frontera, que comandaba Oesterheld. Allí crearon personajes como Joe Zonda y Rul de la Luna para la revista Frontera, así como Rolo el marciano adoptivo para la también legendaria revista Hora Cero, entre otras creaciones.
Entre gente común rebelde, contestataria respecto de las fuerzas interplanetarias que aterrizan en Tierra e invasores en dudoso son de paz, las semillas de lo quie luego sería El Eternauta ya estaban sembradas.
Dos años después del inicio de la relación, en 1957, mientras la dictadura acumulaba a diario crímenes de Estado, Solano López le sugirió a Oesterheld el trabajo conjunto en una historia de ciencia ficción con tono realista. Ficción distópica o, más precisamente, especulativa, como se la categoriza hoy.
El Eternauta se publicó de forma original en Hora Cero por primera vez el 4 de septiembre de 1957, en lo que fue una serie impresa que se extendió por 106 entregas a lo largo de dos años.
La historia, ambientada en una Buenos Aires invadida por una mortífera nevada extraterrestre, marcó un fuerte contraste con otras ficciones de superhéroes que había en la época. Oesterheld centró su relato en la reacción de la gente común ante la catástrofe. ¿El escenario en el que se inicia todo? El partido bonaerense de Vicente López, casi pegado a la ciudad de Buenos Aires. Los vecinos de ese enclave de la clase media del conurbano fueron quienes resistieron primero a la nieve y luego a todo lo que la rodeaba.
La lucha contra la nevada alienígena y los seres que cayeron junto a ella se convirtieron en un símbolo de la resistencia a la dictadura. La obra se convirtió en ícono y con los años su tamaño creció hasta llegar hoy a ser un fenómeno mundial.
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Algunos años después de la publicación de El Eternauta, Oesterheld colaboró, en 1969, en una nueva versión de la icónica historieta, con ilustraciones de otro gigante de la ilustración nacional: Alberto Breccia.
La dupla original de la novela gráfica volvió a reunirse en 1976, año del golpe militar que sacó del poder a Isabel Perón. En ese momento firmaron El Eternauta II, publicada en la revista Skorpio. La secuela se desarrolló con Oesterheld sumergido en la militancia en Montoneros, lo que hizo de esta secuela un capítulo más en la pelea del autor contra el totalitarismo, con un tono mucho más explícito, con referencias inequívocas a la nueva realidad de la Argentina.
No le fue gratis la militancia y la dictadura lo contó como una de sus víctimas más ilustres. Héctor Germán Oesterheld y sus hijas, Diana, Beatriz, Estela y Marína, que supieron tener un desarrollo activo en la organización armada, fueron secuestradxs entre 1976 y 1977. Sus cuerpos se encuentran desaparecidos desde entonces, salvo el de Beatriz, que fue restituido a la familia. Dos de sus hijas estaban embarazadas al momento de los secuestros. Tres de sus yernos corrieron la misma suerte que las mujeres.
Testimonios de sobrevivientes de los centros clandestinos de detención El Vesubio y El Sheraton (también conocido como Embudo) dieron cuenta de su paso por esos ominosos antros del terror en los que Oesterheld fue visto en condiciones físicas deplorables a causa de las torturas. Se estima que HGO fue asesinado en 1978, probablemente durante el mundial de fútbol que se jugó en Argentina y que tuvo como una de sus sedes el estadio de River Plate, uno de los escenarios neurálgicos de El Eternauta. Las circunstancias y fecha exacta del asesinato del artista aún se desconocen.
La esposa de Oesterheld, Elsa Sánchez, fue la única sobreviviente directa de la familia y dedicó décadas a buscar a sus seres queridos, incluyendo a los nietos nacidos en cautiverio, una búsqueda que hoy continúa Abuelas de Plaza de Mayo.
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Tras la desaparición de su amigo y colega, Francisco Solano López decodificó el mensaje de los genocidas. A esto se sumó que su hijo, también militante de la resistencia peronista, fue secuestrado por los grupois de tareas.
"Tenemos a tu hijo, si lo querés salvar llevátelo afuera", fue el mensqaje que recibió en el teléfono el artista gráfico. Casi de inmediato, luego de que soltaran al joven, ambos se fueron a España. Años después Solano López se mudó a Brasil, donde conoció a la que sería su segunda esposa. Trabajó unos años en el país vecino hasta que volvió a la Argentina una vez recuperada la democracia.
Durante ese largo lapso de tiempo el artista trabajó para numerosas editoriales del país y el exterior. Entre esa producción se contó un nuevo regreso a El Eternauta. Fue en 2001, otro año clave de la Argentina, meses antes del estallido social.
El nuevo Eternauta omitió lo hecho en la segunda parte. La historia está situada 40 años después de la invasión, en una Buenos Aires reconstruida por los propios alienigenas. Allí, la población humana cree que la invasión es pacífica. La tira se editó por primera vez en 2003 y se extendió durante nueve entregas.
Luego llegó el spin-off, La búsqueda de Elena, título que refiere a la esposa del protagonista de la historia, Juan Salvo, de quien deja de tenerse información al final de la "primera" parte de la historieta. Esta última aparición del Eternauta comenzó en abril de 2006 y llegó hasta 2010, en un total de nueve entregas.
A los 82 años Francisco Solano Lóperz falleció a causa de una hemorragia cerebral en su Buenos Aires natal, el 12 de agosto de 2011.
