El sello Fiordo acaba de reeditar la novela Eisejuaz, de Sara Gallardo. Es el quinto libro de la escritora argentina que se incorpora al catálogo de dicha editorial tras Pantalones azules, Enero, La rosa en el viento y Los galgos, los galgos.
Eisejuaz cuenta la historia de Lisandro Vega, un indígena mataco de nombre Eisejuaz en quien recaen, como en una tragedia griega, todos los males: la envidia de sus pares, la muerte de su compañera, la enfermedad, la pérdida de la cultura y la memoria de su pueblo, la explotación, la vergüenza. En su discurso, atravesado por el imaginario cristiano y la retórica misional tanto como por la cosmovisión de los pueblos originarios de la región chaqueña, los bichos del monte son mensajeros del Señor que traen buenos y malos augurios que se cumplen con la puntualidad de los sucesos míticos y la obscenidad de los procesos de extracción y expoliación.
Eisejuaz, novela tan desoladora como sabia, significó un punto de inflexión en la narrativa de Sara Gallardo. La publicó en 1971, dos años después de su viaje al Chaco salteño. Hoy, ya convertida en clásico de la literatura argentina, resulta una lectura indispensable.
Concretamente, leer esta novela es internarse en los pantanos del lenguaje y del tiempo, avanzar a ciegas entre las voces y los silencios, y salir -gracias al pulso implacable de Sara Gallardo- en estado de desconcierto y revelación.
Qué dijo Cortázar sobre Eisejuaz
«Empecé a leer el libro con esa inevitable distancia que ponemos frente a lo insólito y casi de inmediato pasé al otro lado, estuve en la trama misma y todavía no he podido salir de ella después de muchas semanas». (Carta de Julio Cortázar a Sara Gallardo, 7 de septiembre de 1975).
Sara Gallardo nació en Buenos Aires en 1931. Nieta del célebre naturalista y ministro argentino Ángel Gallardo, bisnieta de Miguel Cané y tataranieta de Bartolomé Mitre, la amplia biblioteca de su casa familiar le abrió tempranamente las puertas de la literatura. Enero, su primera novela, apareció en 1958 y obtuvo excelente recepción crítica. Le siguieron Pantalones azules (1963) y la extraordinaria Los galgos, los galgos (1968), que la consagró ante el gran público y con la que ganó el Premio Municipal. Además de novelas, escribió literatura para niños y un libro de relatos (El país del humo, 1977). Fue también colaboradora de las revistas Primera Plana y Confirmado, entre otras, así como del diario La Nación. Eisejuaz (1971) la confirmó como una voz sin paralelo. En las últimas décadas gran parte de su obra se reeditó y comenzó a traducirse a otras lenguas. A fines de los años setenta dejó la Argentina y comenzó a trabajar como corresponsal en Europa. Murió en Buenos Aires en 1988.
Reeditan la novela más importante y ambiciosa de Sara Gallardo