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Detuvieron a 4 jóvenes libertarios por disparar a personas en situación de calle

Sucedió a fines de abril pero la noticia trascendió en las últimas horas. Al momento de ser detenidos, los jóvenes de entre 19 y 21 años, aseguraron ser libertarios.

En las últimas horas trascendió un hecho que ocurrió, en realidad, el 29 de abril: la Policía de la Ciudad detuvo a cuatro jóvenes en el barrio de Belgrano, acusados de dispararles a personas en situación de calle desde un Fiat Cronos que circulaba sin patente. En el momento de la detención, dijeron ser libertarios. 

La noticia trascendió a través de un reciente tuit del periodista Pablo Duggan. Se trata de acusados que tienen entre 19 y 21 años, y fueron apresados por efectivos de la Comisaría 13A, quienes recibieron una denuncia sobre disparos efectuados desde un vehículo.

El auto circulaba a gran velocidad por la calle Echeverría en dirección a la Avenida Figueroa Alcorta y fue divisado por un móvil de la Policía porteña.

Joven detenido por maquinar atentados contra la comunidad judía y LGBT

En medio de la persecución, los agresores cruzaron un semáforo en rojo, pero más tarde fueron detenidos en Juramento y Dragones.

Dentro del coche, los policías encontraron un arma tipo air soft con varios balines. También dentro del baúl se encontraba la patente del auto.

A los detenidos se los imputó por los delitos de portación de armas no convencionales, usurpación de títulos y honores y desaparecer sellos y marcas.

Según informó Duggan, al momento de ser detenidos, los jóvenes "alegaron ser libertarios y de la comunidad judía, uno dijo tener contacto con la DAIA". En tanto, la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal porteño investiga el caso. 

El crecimiento de la violencia social

Este ataque no se da de manera aislada. Sucede en un contexto de recrudecimiento de la violencia política y discursiva. Las autoridades porteñas decidieron sacar de la calle a cualquier persona que se encuentre en esa situación, sin generar ningún tipo de política de hábitat o contención eficaz. A nivel nacional, el presidente Javier Milei, mientras celebró la retención de los alimentos en galpones para no entregarlos a comedores, sostuvo explícitamente que no hará nada para impedir que la pobreza y la indigencia maten a las personas: "Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse. No necesito intervenir. Alguien lo va a resolver".

Esta semana, también, detuvieron a un hombre por planificar atentados contra la comunidad LGBTIQ+ y la comunidad judía.

A fines de marzo, la militante de H.I.J.O.S Sabrina Bölke, sufrió un ataque físico y sexual en su propia casa por parte de hombres que dejaron escrito en una pared de su casa la sigla VLLC (Viva la libertad, carajo). Es decir, personas que de alguna manera se identifican con la violencia discursiva y encuentran en ella, un aval para ejercer este tipo de actos violentos.

Hace exactamente un mes, un hombre arrojó bombas caseras a una habitación de un hotel de Barracas a cuatro mujeres que dormían y vivían allí. Las atacó por ser lesbianas. Tres de ellas murieron por las brutales heridas de fuego. El Gobierno se negó a calificar el lesbicidio como un crimen de odio.

Desde las PASO, cuando Milei obtuvo su primer victoria electoral en la carrera presidencial, se incrementaron los ataques a espacios de memoria, instituciones educativas (desde jardín hasta universidades) y espacios populares, con frases iguales a las pronunciadas por el ahora mandatario en sus discursos y con amenazas. 

Por eso, desde diversas organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos, han advertido en más de una ocasión que los discursos de odio no son gratuitos, los discursos de odio matan.



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