“La felicidad del pueblo”, de Juan Grabois: humanismo combatiente para una Argentina colectiva
En su nuevo libro, ilustrado por Daniel Santoro, el escritor y abogado reflexiona sobre las luchas sociales, el poder de los algoritmos y la necesidad de recuperar la imaginación política para impulsar transformaciones profundas.
En tiempos atravesados por el avance del individualismo, el poder de los algoritmos —que condicionan qué vemos y cómo lo vemos— y la fragmentación de los lazos colectivos, el nuevo libro de Juan Grabois, La felicidad del pueblo. Apuntes ilustrados, surge como una reflexión sobre esas formas de organización del presente y como una búsqueda de respuestas desde una perspectiva colectiva. En este sentido, el dirigente social, abogado y actual diputado nacional por Fuerza Patria propone recuperar una pregunta esencial: cómo volver a construir una idea de felicidad que no sea individual ni privada, sino común y compartida. En esta obra, publicada por China Editora, Grabois indaga en las condiciones necesarias para una vida mejor y plantea recuperar la imaginación política como punto de partida para la transformación de la realidad. El libro cuenta con ilustraciones del notable artista plástico Daniel Santoro, reconocido por sus trabajos sobre la iconografía peronista.
Grabois, quien comenzó su militancia durante la crisis de 2001 junto a los cartoneros y es autor también de La clase peligrosa (2018), Los peores (2022) y Argentina humana (2024), entre otros libros, construye en La felicidad del pueblo una suerte de inventario de aquello que una comunidad necesita para recuperar la dignidad: trabajo, derechos, solidaridad y organización colectiva.
Uno de los ejes centrales de la obra es la crítica al poder político y al lugar que ocupan los algoritmos en la construcción de la realidad cotidiana. Grabois plantea que las redes sociales se han convertido en instrumentos de captura dentro de lo que denomina “hipnocapitalismo”: una lógica que disputa la atención, moldea percepciones y condiciona aquello que vemos, pensamos y discutimos. El algoritmo no solo organiza los contenidos que aparecen frente a nosotros, sino que también influye, en definitiva, en la manera en que interpretamos el mundo. Frente a esto, el autor reivindica la política como una herramienta de transformación social: para cambiar la realidad primero hay que poder imaginarla; no alcanza con contener a quienes quedan al margen, sino que es necesario cambiar las estructuras que generan exclusión.
La felicidad del pueblo propone un humanismo combatiente, una defensa de la acción colectiva y una reivindicación del trabajo de figuras como Eva Perón y el papa Francisco junto a los sectores excluidos. Sobre Evita, puntualmente, Grabois destaca que su heroísmo rompe con la imagen del prócer distante y la ubica en el centro de la acción concreta. “La compasión, en ella, se vuelve desborde y entrega”, afirma en un pasaje del último capítulo. Su figura, según el autor, representa una manera de entender la política desde el vínculo profundo con el pueblo, una identificación que excede la representación y explica la vigencia de su legado.
Finalmente, La felicidad del pueblo plantea la necesidad de reconstruir los vínculos sociales en un contexto marcado por el aislamiento, la influencia de los algoritmos y la pérdida de horizontes comunes. Para Grabois, la política debe dejar de ser solo una forma de administrar los problemas del presente para convertirse en una herramienta capaz de imaginar y construir una Argentina más justa.
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