SOCIEDAD | verano 2016

Alerta piletas: hongos, virus y bacterias al ataque

El eficaz método para combatir las altas temperaturas, puede traer inesperadas consecuencias que se traducen en enfermedades, sobre todo de la pile. Cómo estar prevenido y no sufrir luego con molestas y perdurables alteraciones de la salud, típicas de la temporada estival.

El chapuzón es una de las herramientas más efectivas para soportar el calor agobiante al aire libre y el deseo desesperado de sumergirse en agua fresca para disminuir la temperatura corporal se convierte en una necesidad. Sin embargo, no hay una de cal sin una de arena y el agua de las piletas puede convertirse en un lugar hostil parecido a un reservorio de hongos, virus y bacterias.

Los hongos son pequeños microorganismos que pueden permanecer durante meses en estado vegetativo (esporas) y al darse las circunstancias óptimas de humedad y temperatura comienzan a crecer y proliferar. Según consignó Tiempo Argentino, estas condiciones se dan especialmente en piletas, por lo que es imprescindible que pongamos especial atención cuando concurrimos a ellas, para no contraerlos.

Natalia Muñoz Balestra, dermatóloga de la Clínica Zabala afirma que la prevención es el mejor tratamiento. Algunos consejos a tener en cuenta: "No caminar descalzo por el borde de la piscina, ducha o vestuarios. Utilizar un calzado abierto tipo ojotas", según la especialista, algunos hongos sobreviven en los restos de células descamadas de la piel, por lo que el contacto directo con estas es una de las principales causas de infección. El contagio se evita usando calzado propio, sin compartirlo ya que podrían quedar restos de otra persona infectada.

Para evitar el contagio de la pediculosis en las piletas se recomienda: revisar día de por medio la cabeza de los niños y la de los otros miembros de la familia.

También es importante ducharse antes y después de entrar a la pileta. "Al ducharnos barremos las escamas que son células muertas, probables portadoras de hongos. De esta manera evitamos que se sigan propagando y contagiando a otras personas del natatorio". Secarse bien el cuerpo resulta fundamental porque la humedad es uno de los principales factores que hace posible la proliferación de hongos, es por eso que se debe secar bien las zonas que habitualmente quedan húmedas, como los pliegues entre los dedos de los pies, las axilas y  la entrepierna.

Balestra también recordó que tampoco se debe utilizar la misma toalla que otra persona, "ya que funciona de la misma manera que con el calzado y así evitamos contagiarnos".

Las zonas húmedas y calientes son ideales para la proliferación de hongos por eso también se debe evitar el sudor excesivo. Los hongos viven y crecen en zonas húmedas y calientes, en los días de mayores temperaturas, la sudoración excesiva favorece la proliferación de los mismos.

Para prevenir que esto suceda, se recomienda tomar duchas a lo largo del día limpiando las zonas que pueden ser propensas a desarrollar hongos. Asimismo, existen polvos secativos que mantienen las zonas de las axilas, pies, manos y entrepiernas secas impidiendo que dichos microorganismos se propaguen.

Lo cierto es que quienes concurran a un natatorio están expuestos al contagio. Según los expertos, ante síntomas de picazón, ardor, descamación o fisuras en el lugar de la infección, es probable que se esté ante un hongo, por lo que lo más importante es recurrir a un médico y no comprar cremas de venta libre sin saber de qué tipo de hongo se trata y recibir un tratamiento específico para la infección.

Otro tipo de infección cada vez más común entre los más chicos son los moluscos contagiosos, un tipo de virus que produce lesiones cutáneas que parecen granos o verrugas. Si bien puede afectar a cualquier persona, los niños con pieles atópicas (secas) son el blanco fácil. Este tipo de lesiones pueden durar desde semanas hasta años.

La onicomicosis es otro de los hongos que constituye el proceso patológico muy frecuente. Se presenta más en las uñas de los pies que en las de las manos y prospera en los ambientes cálidos y húmedos. Suele contagiarse en sitios como vestuarios, natatorios o baños públicos; así como el uso de calzado muy ajustado o de materiales no respirables, o de medias que permanecen húmedas con la transpiración favorecen el contagio.

Según algunos estudios recientes, lo padecen hasta a un 18 por ciento de la población; cifra que aumenta con la edad, ya que alcanza una incidencia de 48 por ciento entre la población mayor de 70 años. Por otra parte, el 80 por ciento de los deportistas padece de onicomicosis, ya que esta enfermedad aparece frecuentemente luego de una lesión en la uña, cosa común en quienes practican deportes intensivamente.

Cuando hasta los piojos vienen nadando

El piojo se transmite por contacto cabeza a cabeza en entornos secos pero en agua los bichitos también nadan y buscan invadir la cabellera de todos. "Los piojos pueden vivir fuera del organismo humano sólo si se dan ciertos niveles de humedad, de entre el 70 y el 90 por ciento, y una temperatura de alrededor de 30 grados. 

Por lo tanto, si los elementos que están en contacto con la cabeza se dejan fuera del hogar durante la noche lo más probable es que no sobrevivan", explicó Alicia Rossito, dermatóloga del hospital provincial Sor María Ludovica de La Plata.

Los piojos deben buscarse, sobre todo, detrás de las orejas y en la zona posterior de la cabeza, "el mejor consejo consiste en que las mamás se tomen un rato todos los días para revisar a los chicos y, de este modo, tratar de que entre al hogar el menor número posible de estos parásitos porque, en realidad, no existen tratamientos preventivos eficaces", explicó Rositto.

Consejos para cuidarse y tener muy en cuenta

Evitar circular descalzos y elegir un calzado abierto al circular por las instalaciones.

Evitar lugares cercanos a la pileta donde el agua esté estancada, como pozos o charcos, ya que estas áreas son propicias para la transmisión de bacterias, virus, parásitos y hongos.

Dejar secar el calzado y la vestimenta que se está utilizando antes de emplearla nuevamente.

Mantener la higiene de pies y uñas.

Cuidar del secado del cuerpo.

No compartir toallas ni toallones con otras personas.

Para evitar el contagio de la pediculosis en las piletas se recomienda: revisar día de por medio la cabeza de los niños y la de los otros miembros de la familia.

Lavado frecuente, si es posible diario, con shampoo o jabón común. El último enjuague realizarlo con un chorrito de vinagre blanco, diluido en agua, ya que el vinagre ayuda a desprender las liendres.

Colocar gorra de baño en caso de asistir a balnearios públicos, puesto que los piojos no saltan ni vuelan ni nadan en las piscinas, sino que pasan caminando de unas cabezas a otras.

El cuidado de los ojos

Los ojos también se pueden ver afectados por contagios en el agua. El problema más frecuente es la conjuntivitis, una inflamación ocular. La más característica de esta época es la de tipo virósica, provocada por el adenovirus y es la causa más frecuente de ojos rojos, se produce generalmente por el mismo virus que causa el resfrío común y también es muy contagiosa. Puede durar pocos días o extenderse hasta dos o tres semanas.

Dependiendo de cuál sea el agente causante, los síntomas son variados y pueden incluir una leve hinchazón de párpados, ojos rojos, aumento de lagrimeo y producción de mucosidad o pus, sensación de cuerpo extraño y dolor, picazón, sensibilidad a la luz, visión borrosa debido a la secreción, y formación de costras en las pestañas.

"Para prevenir el contagio, se debe evitar el contacto con personas enfermas, frotarse los ojos con las manos, utilizar pañuelos de tela, compartir toallas u otros objetos personales, la exposición al sol, al humo, al polvo ambiental", explicó Julio Braillard, oftalmólogo de Swiss Medical Center. 

"Se sugiere además lavar las manos frecuentemente, usar sólo pañuelos descartables, cambiar la funda de las almohadas con asiduidad, utilizar anteojos oscuros, no compartir cosméticos, no usar gotas oculares de otras personas ni lentes de contacto e higienizarlos adecuadamente al finalizar el cuadro", agregó el experto.

Para tratar la conjuntivitis es recomendable colocar compresas frías, realizar higiene de las secreciones y costras con solución fisiológica estéril y administrar analgésicos, entre otras. 

Además, se indica administrar antibióticos solos o combinados con corticoides, como también lubricantes, antialérgicos oculares y gotas antiinflamatorias.



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