Ricardo Soulé, la bestia emplumada que imaginó la Biblia en rock
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Ricardo Soulé, la bestia emplumada que imaginó la Biblia en rock

Cuando todo era nada, ahí estuvo él. Murió a los 76 años el fundador de Vox Dei, autor de “Presente” y principal arquitecto de La Biblia. Su obra atravesó casi seis décadas de rock argentino y dejó una marca que excede largamente a una banda: fue uno de los músicos que ayudaron a inventar una manera argentina de cantar, pensar y tocar rock en castellano.

Artistas que forman parte de la historia de una música Artistas que ayudan a escribirla y son piedras fundamentales. Ricardo Soulé perteneció a ambas categorías. “Su espíritu es libre, su música es de todos, su alma está en paz y su obra es eterna”.

Según trascendió, Ricardo murió este viernes de octubre, a las 6:43 de la mañana, a los 76 años. La noticia fue confirmada por su hija María Victoria —Vicky—, también cantante. Soulé atravesaba desde hacía semanas un problema de salud cuyo diagnóstico decidió mantener en privado. El 11 de septiembre había anunciado que suspendía sus presentaciones y compromisos públicos para atravesar ese momento junto a su familia. También había dejado abierta la esperanza de regresar a los escenarios. 

Ricardo partió desde el mismo territorio donde transcurrió buena parte de su historia: el sur del Gran Buenos Aires. La familia evaluaba realizar el velatorio en la Municipalidad de Quilmes, ciudad inseparable de la biografía de Vox Dei y de los primeros capítulos del rock argentino.

Pero antes de convertirse en una figura histórica, Soulé fue un muchacho de Quilmes con una formación musical poco habitual para el naciente rock local. Nació el 15 de marzo de 1950 y comenzó a estudiar violín desde niño, alentado por su padre. Pasó por el Conservatorio Santa Cecilia y aprendió también, de manera autodidacta, otros instrumentos.

Esa formación clásica nunca desapareció del todo: convivió durante toda su vida con el blues, el rock, la poesía, la espiritualidad y una permanente inclinación hacia las obras conceptuales.

Antes de Vox Dei

En 1967, junto a Juan Carlos “Yody” Godoy, Willy Quiroga y Rubén Basoalto, comenzó a construir el grupo que inicialmente se llamó Mach 4. Tocaban canciones de The Beatles, The Rolling Stones, The Kinks y otras bandas británicas. Como tantos músicos de aquella generación, empezaron mirando hacia Inglaterra y Estados Unidos.

Pero pronto entendieron que había otra posibilidad.

Vox Dei nació en ese proceso de transformación. Y con ella apareció una pregunta que iba a atravesar al rock argentino durante décadas: ¿qué podía ocurrir si el rock dejaba de ser una música importada y empezaba a hablar con una voz propia?

La respuesta fue, entre otras cosas, cantar en castellano.

La anécdota tiene a Luis Alberto Spinetta como protagonista. Según recordó Soulé años después, el músico de Almendra los alentó a abandonar el inglés y aprovechar la potencia expresiva del idioma propio. Más que una cuestión lingüística, aquella decisión significaba encontrar una identidad.

Vox Dei grabó su primer álbum, Caliente, en 1970. Allí apareció “Presente (El momento en que estás)”, una canción compuesta por Soulé que terminaría convirtiéndose en una de las piezas más reconocibles de toda la historia del rock argentino.

Soulé tenía apenas veinte años.

Y todavía no había hecho su obra más ambiciosa.

La Biblia: el salto al vacío

En 1970, Vox Dei decidió hacer algo que, visto desde hoy, parece inevitable, pero que en aquel momento era una verdadera temeridad: convertir la Biblia en material para una obra de rock.

La idea surgió de Soulé. El proyecto fue desarrollado por la banda y terminó convirtiéndose en La Biblia según Vox Dei, publicada en 1971.

El disco era enorme en ambición y en concepto. No se trataba de poner música a una serie de pasajes religiosos de manera ornamental. Soulé quería construir una obra de rock a partir de los grandes relatos de las Escrituras: la creación, el hombre, las guerras, las profecías, el nacimiento y la muerte.

En una época en que el rock argentino todavía estaba descubriendo sus propios códigos, Vox Dei se atrevió a meterse con uno de los textos fundacionales de la cultura occidental.

Y ocurrió algo todavía más extraño: funcionó.

La Biblia se convirtió en una obra central del rock argentino y con el tiempo adquirió una dimensión que excedió al propio género.

La obra fue presentada en el Teatro Presidente Alvear y luego llevó a Vox Dei por distintos puntos del país. La Iglesia siguió con atención el proyecto y, finalmente, la obra pudo circular en un contexto en el que semejante aventura artística no era precisamente habitual.

Más de medio siglo después, La Biblia seguía siendo escuchada, discutida, reinterpretada y presentada en vivo.

En 2023, Soulé volvió a llevarla al escenario en una versión sinfónica junto a La Bestia Emplumada y la Sinfónica Juvenil Nacional José de San Martín.

La obra que había imaginado siendo apenas un veinteañero seguía creciendo con él más de cinco décadas después.

El hombre detrás de “Presente”

A primera escucha parece una canción sencilla. Pero su idea central -la fugacidad de la vida y la imposibilidad de detener el tiempo- terminó convirtiéndola en una de esas canciones que cada generación cree descubrir por primera vez.

Soulé escribió allí sobre una certeza que con los años se volvió todavía más contundente: todo cambia, todo termina, y precisamente por eso el instante que estamos viviendo adquiere valor.

Es difícil imaginar un epitafio involuntario más adecuado. ¿Hay epitafios para una bestia emplumada?

Las rupturas y los regresos

Soulé dejó Vox Dei por primera vez en 1974 para comenzar una carrera solista. Publicó Vuelta a casa en 1976 y Romances de gesta en 1982, este último con la participación de Edelmiro Molinari.

Pero Vox Dei nunca terminó de desaparecer de su vida.

Regresó en 1978 para grabar Gata de noche. En los años ochenta volvió a alejarse y la banda atravesó diferentes formaciones hasta que, en 1986, Soulé y Willy Quiroga volvieron a reunirse.

Presentaron nuevamente La Biblia, esta vez en el Teatro Ópera, y registraron el regreso en vivo.

A fines de los ochenta Soulé se instaló en España. Volvió a la Argentina en 1996 y protagonizó otra reunión con Vox Dei. En 1997, la formación clásica volvió a entrar al estudio para grabar una nueva versión de La Biblia, con participaciones de Andrés Calamaro, Fito Páez y Alejandro Lerner.

A fines de 1998 Soulé se alejó nuevamente del grupo.

Después de Vox Dei

La carrera solista de Soulé fue menos masiva que la de Vox Dei, pero mucho más extensa y personal de lo que suele recordarse.

Grabó Vuelta a casa, Romances de gesta, Ricardo Soulé, Osadía, Cronología, Manuscrito, Buddy Middler, Dolmen y Vulgata, entre otros trabajos.

En 2004 creó Ricardo Soulé y La Bestia Emplumada, proyecto con el que continuó presentándose durante las siguientes décadas.

La Bestia Emplumada también tuvo una dimensión familiar: durante una etapa contó con su hijo Gabriel Soulé en guitarra y voz.

Falleció Willy Quiroga, pilar fundamental del rock argentino

En Dolmen, publicado en 2011, volvió a su inclinación por las obras conceptuales y contó con la participación de Gustavo “Chizzo” Nápoli, de La Renga.

Esa persistencia explica una de las particularidades de su trayectoria: Soulé nunca pareció demasiado interesado en convertirse en una pieza de museo.

En 2024, a los 74 años, seguía presentándose y hablaba de sus cincuenta años como solista. Hablaba de Vox Dei, de sus diferencias con Willy Quiroga, de su relación con la Biblia y de su interés por el presente del rock argentino.

En 2025 todavía formaba parte de festivales dedicados a los pioneros del rock nacional.

Y en junio de 2026 seguía conversando públicamente sobre la huella de Vox Dei y sobre sus otras pasiones, entre ellas la cetrería.

“Tengo toda la fe puesta en Dios”

El 11 de septiembre de 2026, Soulé publicó un mensaje en sus redes para explicar que debía detener temporalmente sus actuaciones debido a un problema de salud.

No dio detalles.

Pidió privacidad. Habló de atravesar el momento junto a su familia y dejó abierta la posibilidad de regresar a los escenarios una vez superada la situación.

Durante esas semanas recibió mensajes de colegas y músicos, entre ellos Guillermo Vadalá, Carca y Fabián “Zorrito” Quintiero. Su hija Vicky permaneció cerca de él.

Finalmente, esta mañana llegó la noticia.

Sus hijos escribieron en las redes del músico: “Su espíritu es libre, su música es de todos, su alma está en paz y su obra es eterna”.

La eternidad

Antes de que existiera una industria consolidada, antes de los grandes estadios, antes de los festivales masivos y antes de que cantar rock en castellano fuera una obviedad, hubo músicos que tuvieron que imaginar que todo eso era posible.

Soulé fue uno de ellos.

Lo hizo desde Quilmes, con una guitarra, una formación musical clásica y una fascinación por el blues, el rock y los grandes relatos de la humanidad. Con Vox Dei convirtió esa mezcla en canciones.

Con “Presente” escribió una de las melodías que mejor entendieron el paso del tiempo.

Con La Biblia llevó al rock argentino hacia un territorio que parecía demasiado grande para una banda joven: la creación, Dios, el hombre, la guerra, la muerte.

Y después siguió.

Se fue, volvió, grabó discos, vivió en España, regresó a Vox Dei, volvió a irse, armó La Bestia Emplumada, tocó con músicos de generaciones posteriores y siguió defendiendo sus canciones cuando la nostalgia ya podía haber sido suficiente.

Para Soulé el rock nunca pareció ser solamente una época. Fue una forma de búsqueda. Fue la persistencia.

Un explorador vestido de músico que comenzó su carrera cuando el rock argentino todavía estaba buscando un idioma.