Réquiem para un luchador ambientalista
A los 48 años falleció Juan Pablo Olsson, sociólogo ambientalista, fundador del partido Proyecto Sur, miembro de la organización ambientalista 350.org, e hijo de Alcira Argumedo que conoció al Papa Francisco, Fidel Castro y Hugo Chávez.
Réquiem, o descanso, en la fe católica es una oración, un canto de memoria y esperanza.
“Pali”, como todos conocíamos a Juan Pablo Olsson Riet, partió de facto, sin enfermedad previa visible, el pasado domingo 8 de marzo, en el día internacional de la Mujer trabajadora.
Un infarto, la vena aorta, a los 48 años, lo quitó de este mundo donde dejó la semilla de la vida, un niño, Bruno, y su madre Silvia, dedicada al cine y compañera de militancia en el partido Proyecto Sur, donde “Pali”, fue uno de los jóvenes fundadores con su madre, una de las primeras sociólogas argentinas, Alcira Argumedo, referente de las “Cátedras Nacionales”, y su padre putativo, Fernando “Pino” Solanas, con quien militó décadas y trabajó para diversos films de fuerte compromiso patriótico y ambientalista.
La última vez que nos vimos fue en el feriado del carnaval. Habían pasado algunos años sin darnos un abrazo. Fui a un pequeño departamento que alquilaba en un PH del barrio de Flores. Hablamos muchísimo entre mates amargos, un poco de agua, y el calor porteño. La paz inundaba Buenos Aires.
“Pali” tenía como motor de su alma, el cuidado de la Madre Tierra. Su legado para adelante es la lucha ambiental. Se formó en la facultad para eso, militó en esa causa, trabajó en ese sentido en la Cámara de Diputados Nacionales, en paralelo con el cine de Pino Solanas y la amistad de su hijo brasileño, Flexa Correa Lopes Arco Iris, que se convirtió en su hermano.
“Pali” hacía poco había vuelto de un congreso en Venezuela. Estuvo pocos días antes de que sea secuestrado el presidente Nicolás Maduro y su esposa. La armada norteamericana a pocas millas y los aviones yanquis sobrevolaban la cabeza de los referentes convocados de todo el mundo: “Éramos literalmente escudos humanos”.
También me reveló que se había encontrado con la hija del líder bolivariano, Hugo Chávez Frias, “el legado que le dejó su padre antes de morir fue reforestar Venezuela y el mundo”. Su preocupación por el aire, por la vida en la tierra. “Todos hablan del cambio climático, pero nadie está viendo el aire contaminado. Algunos países ya están limitando la salida de la gente porque el aire se contamina tanto que no lo puede respirar una persona. Entonces te encierran como con el covid”, reflexionó “Pali”.
Pali filmando a Fidel.
Daba entrevista para la cadena informativa Telesur. La última vez que quiso salir al aire su jefe en el Congreso le advirtió que no siguiera ese camino. Iba a terminar mal. El agobio mileista le resultaba invivible.
Por otro lado, este amigo militante estaba decepcionado de los referentes mundiales. Noam Chomsky (casi lo entrevista, le falló cuando estaba todo preparado para viajar a Estados Unidos) quedó envuelto en la red pedófila de Epstein. Después la orfandad de los mayores: fallecimiento de Francisco, de Pino, de Alcira. Sin sabios como guía.
Pali al lado de Boff.
CARTA DE BOFF
Leonardo Boff y Adolfo Pérez Esquivel quedan de pie. El teólogo revolucionario brasileño dejó un mensaje ante su muerte:
“Querida Silvia y querido Bruno. Lastimo profundamente el pasaje de Juan Pablo Olsson. Quiero solidarizarme con Silvia, su esposa y con el hijo Bruno. Me acuerdo bien del programa organizado por él cuando hablé junto Pérez Esquivel.
A Silvia quiero decir: Pali no está ausente es solamente invisible. Te acompañará siempre a ti y a Bruno.
No nacimos para morir. Morimos para resucitar y vivir una vida junto al Fuente de toda Vida, Dios.
Con mis condolencias y saludos cordiales los saludos, muy sentido. Leonardo Boff / Marcia Miranda (esposa y secretaria)”.
“Pali” había organizado años atrás una charla en la facultad de Medicina junto a estos dos capos de la humanidad, Boff y Pérez Esquivel.
Respecto del premio Nobel de la Paz me dijo: “andá a verlo. Decile a Adolfo tu amistad con Francisco. Te pasó el teléfono”.
Saludando a Fidel, detrás filma Flexa y observa Pino.
FRANCISCO, FIDEL y CHÁVEZ
“Algunos se van a enojar, pero esto va hacer bien. Hasta que me de la vida voy a seguir”, le contestó Jorge Mario Bergoglio, vestido de blanco y en la que era su residencia vaticana, Santa Marta. Era 11 de noviembre de 2013. La foto de Francisco con la remera “el agua vale más que el oro” y “no al fracking” fue una hecatombe mundial. “Pali” pensó: “a este lo matan, pero esto va dar la vuelta al mundo”. Esa tarde-noche de Roma “Pali” estaba con “Pino” y su hermano de la vida, el negro Flexa. “No la guardes. La voy a firmar y poner la fecha porque no te van a creer. Que jugador. Estaba muchos pasos adelantes”, me reconoció en la intimidad de la amistad.
Un día todo un pueblo de España hizo una teleconferencia, la primera en su vida, con “Pali” para que les cuente del Papa y las remeras que firmó. “En Rumania un cartel no al fracking en las marchas. En México en el parlamento cuando se discutía el fracking aparecieron diputados con carteles con la foto de Francisco. Hasta en África llegaron esas fotos y todas en las marchas de los pueblos”, me contó.
Pali con el cartel de Francisco; y el autor de esta nota, con camisa gris.
La última vez que se encontró a Francisco fue en la Plaza San Pedro. Año 2023. Bergoglio ya estaba en sillas de ruedas. Él tenía un cartel con el slogan: “Deuda por clima”. Que apuntaba a que la crisis de las deudas externas de los países del Sur Global en realidad se convierte porque los países pobres son los grandes proveedores de materia prima de las potencias mundiales dueñas de los organismos de crédito.
El Papa en las audiencias públicas pasaba saludando unos segundos. Estás sentado y Francisco iba pasando llevado por un asistente. Pasó rápido delante de “Pali”. Pero enseguida levantó la mano, entonces su custodia frenó. El Papa se daba vuelta para decirle: “seguí los pasos de tu madre. Era una gran mujer”.
Alcira había recibido unas de las alegrías más grandes de su vida antes de morir. A los 80 años con “Pali” coordinamos para que Francisco la llame. Cumplió. El viejo llamó a la vieja.
“Pali” sabía de encontrarse con líderes mundiales. Estuvo en Cuba con Fidel Castro en una audiencia privada con “Pino”, Alcira y Flexa. Igual con Chávez que se fascinó con su madre al punto que le pidió que se quede a vivir en Venezuela para la revolución bolivariana.
SU HERMANO NEGRÓN
A “Pali” lo conocí por un personaje único, Flexa, quien entre el tiempo de los recuerdos y las lágrimas desde Brasil me envió una reflexión: “Pali” es lo que no se vio. Es resistencia. Vivió y sobrevivió a la dictadura militar. Es un héroe. Guerrero. Era un humanista: agua, tierra, proteger los recursos, cuidarlos para que no se lo lleven a nutrir las guerras. Sólo pensaba en la esencia de la vida. Pensamiento en el futuro. Bruno es su hijo amado. La lucha le dio muchos traumas, que no eran pocos, pero nunca se amedrentó. Tener un padre y hermano asesinados, por la dictadura que generó tristeza, angustia, una madre en constante lucha. Eso era Pali amor y lucha. No es fácil. Amor en la lucha. Sabía de sus enemigos. Luchaba contra ellos, pero con humanidad, mucha inteligencia, mucho estudio. No hablaba por hablar. La humildad y la inteligencia es muy difícil. A su vez conectado con el pueblo. No se sabe pero la película ‘Memoria del saqueo’ es gracias a “Pali”, lo hizo poniéndo se su herencia para pagar la película, encima en un momento de “Pino” que estaba muy triste. Con Alcira fueron su gran respaldo”, y lo último del brasileño más argentino: “Pali no era solo él, tenía todo los que sobrevivieron a la dictadura. La enfermedad que lo llevó a su muerte. Tuvo mucho dolor. Nunca te mostraba esas lágrimas. Ese es mi hermano. Un valiente sin peros que iba para adelante”.
Lo último que me escribió. Fue un mensaje para una nota en Infonews sobre la reforma a la ley de glaciares: "pareciera que las corporaciones petroleras y mineras le han declarado la guerra a los pueblos y a la Naturaleza: promueven una agenda de territorios de sacrificio y población descartable para los países del Sur Global, principalmente en África y América Latina donde se promueven actividades extractivas que están prohibidas en el territorio europeo por las graves consecuencias en la salud humana y el ambiente” y agregó Olsson con parresía “en un contexto de las guerras por el agua del siglo XXI, que advirtiera el Papa Francisco con su profunda sensibilidad social y ambiental, observamos con profunda preocupación y estupor que el Papa León XIV en vez de ‘oír el grito de la tierra y de los excluidos’, recibe a ‘los mercaderes dentro del tempo’ y se deja fotografiar con los principales empresarios megamineros de argentina y del mundo”.
La única foto que aún conservó con “Pali” fue publicada el 11 de mayor de 2018. Habíamos ido a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) para charlar con el obispo de Lomas de Zamora y presidente de la Pastoral Social, Jorge Lugones. En ese momento Juan Pablo era referente del Movimiento Climático 350.org América Latina y yo militaba en la Fundación Alameda. El obispo Lugones, jesuita como Francisco, se fotografió con un cartel antifracking, que era un mensaje para todos los mendocinos que en ese momento se manifestaban en las calles contra ese método de extracción de gas y petróleo en Mendoza por destructivo y exigieron una ley que lo prohíba.
La última vez que nos vimos me habló de los traidores a Francisco, a los pueblos y los luchadores que encontró en su última visita al Vaticano: “Se comieron el fetiche del dinero y se vendieron al lobby de los extractivistas. Los mercaderes están en el templo”.
