En los primeros meses de 2025, la cosecha de yerba mate se desplomó más del 30% respecto al mismo período del año pasado. Esta baja histórica afecta especialmente a productores de Misiones y Corrientes, quienes decidieron no levantar la cosecha ante la falta de rentabilidad.
La postal en los caminos yerbateros cambió drásticamente. Donde antes se veían camiones cargados, ahora abundan chacras vacías. Cristian Klingbeil, referente del sector, sostuvo: “Iba a llegar el momento en que la gente optara por no cosechar porque no le queda nada. No hay yerba circulando y no es una estadística dibujada. Es lo que vemos cada día”.
Los trabajadores rurales afirman que la planta se preserva mejor sin intervención. Para muchos, asumir el costo de la cosecha en estas condiciones no es una opción viable. “Si la hoja no deja ganancia y encima te expone a problemas laborales, ¿para qué arriesgarte?”, remarcó Klingbeil.
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Los valores actuales de la hoja verde no alcanzan para cubrir los gastos. Se paga entre $230 y $250 por kilo, con plazos de cobro que superan los 60 días. Algunas ofertas más elevadas implican pagos en cuotas sin interés, una modalidad que los productores consideran insostenible. “Te adelantan algo para cortar, pero después no sabés cuándo vas a cobrar el resto”, advirtió Klingbeil.
La situación se agravó desde que el DNU 70/2023 dejó sin efecto las funciones regulatorias del INYM. Aunque un fallo judicial suspendió esa medida, el Gobierno no designó nuevas autoridades, lo que paralizó la discusión de precios.
El mercado está dominado por unos pocos compradores que concentran el poder de fijar valores. Esa estructura oligopsónica deja en desventaja a miles de pequeños productores que enfrentan márgenes cada vez más estrechos.
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A esto se suma un descenso en el consumo interno. Según el INYM, en 2024 se vendieron 11% menos kilos que el año anterior, otro dato que presiona a la baja los ingresos del sector.
Ante este panorama, los productores alertan que podría haber desabastecimiento si no se revierten las condiciones. “La yerba mate es el alimento más consumido en Argentina. Se compra en el 94% de los hogares. Si dejara de llegar a las góndolas, el impacto sería enorme”, señaló el especialista Morlachetti.
El riesgo de colapso amenaza a toda la cadena yerbatera, una actividad clave para la economía regional y la cultura nacional.