El gobierno de Javier MIlei, a través del canciller Pablo Quirno, confirmó que el Presidente planea realizar un nuevo viaje a Israel en los próximos meses con el fin de concretar el traslado de la embajada argentina a Jerusalén. La decisión implica un cambio estratégico y simbólico en la política exterior argentina, ya que la sede diplomática está actualmente ubicada en Tel Aviv y el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel sigue siendo un tema de polémica internacional. Solo cinco países tienen su embajada en Jerusalén.
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Durante su participación en el Foro Económico Argentino-Israelí en el Palacio Libertad, Quirno puntualizó que están trabajando en los detalles de esta visita y que él mismo viajará en febrero a Israel para avanzar en la agenda diplomática. Este viaje está motivado por la invitación del canciller israelí Gideon Sa'ar, con quien Milei ya mantuvo un encuentro en la Casa Rosada horas antes de realizar el anuncio.
El eje central de la agenda será el traslado de la embajada, gesto que el gobierno israelí recibe con entusiasmo. Desde la administración de Benjamin Netanyahu manifestaron que esperan la presencia del presidente argentino para abril o mayo del próximo año, lo que evidencia la importancia que Israel le asigna al movimiento diplomático previsto por la Argentina.
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Para el gobierno argentino, este giro consolida el alineamiento ciego con Israel y EEUU. Sin embargo, el traslado de las embajadas a Jerusalén es visto como un guiño a la ultraderecha israelí, representada por Netanyahu y sus aliados, a la vez que un insulto a la población palestina, debido a que la ciudad es un punto de conflicto en la disputa entre israelíes y palestinos.
La mayoría de las naciones mantiene actualmente sus embajadas en Tel Aviv, en consonancia con las resoluciones de la ONU y de la comunidad internacional, que consideran que el estatus de Jerusalén debe ser acordado en futuras negociaciones de paz entre Israel y Palestina. Instituciones como la Unión Europea y las Naciones Unidas han expresado reticencias ante cambios unilaterales sobre la ciudad.
El recordatorio del viaje de Milei también revive la discusión diplomática y política en Argentina sobre los beneficios y riesgos de esa decisión. Algunos sectores ven el traslado como una muestra de apoyo irrestricto a Israel, mientras que otros alertan sobre posibles repercusiones en las relaciones regionales y globales del país.
Solo cinco países
En la actualidad, son muy pocos los países que tienen su embajada en Jerusalén: Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Paraguay, Papúa Nueva Guinea y, con reconocimiento limitado internacionalmente, Kosovo. Se espera que la Argentina pueda sumarse en 2026, junto con la anunciada intención de Fiyi. El resto de las naciones, incluido el grueso de Europa y América Latina, continúan con sus representaciones diplomáticas en Tel Aviv, a la espera de un acuerdo definitivo sobre el estatus de Jerusalén.