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Mil millones de pesos en pauta: el negocio de la Fundación Faro de Agustín Laje

El hombre al que Javier Milei ve como un intelectual es un faro pero de la caja de la política. Una investigación desnuda una de las rutas del dinero LLA.

Agustín Laje
Agustín Laje

En redes sociales circulas desde hace varios meses la expresión "nadie es libertario gratis". Según una investigación publicada en las últimas horas, la frase adquiere un sentido que va de lo lúgubre al "y sí". 

La muy difundida Fundación Faro, el think tank neofascista vinculado a Javier Milei y liderado por Agustín Laje, se consolidó en tiempo récord como uno de los actores más influyentes de la “batalla cultural” oficialista, mientras mantiene en la oscuridad el origen de los millonarios fondos que financian su actividad política y publicitaria.

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​En apenas un año, la organización pasó de ser la antigua Fundación Valorar, dedicada a la vulnerabilidad social, a reconvertirse en un tanque de ideas liberal-conservador con nueva conducción, nuevo nombre y nueva sede en el microcentro porteño, un giro institucional poco habitual pero legal según especialistas consultados.

Desde su lanzamiento formal en noviembre de 2024, en una cena en la que hablaron Javier Milei y Laje, Faro se posicionó como usina de formación de cuadros, articulando una academia de líderes liberales y acuerdos con organizaciones como Endeavor para programas de capacitación emprendedora, aunque sin aportes financieros de esta última.

Según una investigación realizada por el equipo de Chequeado.com, la clave del peso político de Faro está en su brazo digital Ratio Oficial: entre marzo de 2025 y marzo de 2026 gastó 1.079 millones de pesos (unos 821 mil dólares) en más de 15 mil anuncios en Facebook e Instagram, convirtiéndose en la segunda cuenta con más inversión en publicidad política en Meta, sólo por detrás de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

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Ese caudal de pauta se orientó a respaldar las leyes del Gobierno nacional, atacar adversarios políticos, cuestionar gestiones como las de Jorge Macri en CABA y Axel Kicillof en Buenos Aires y apuntar contra colectivos como la comunidad LGBT y migrantes, operando de hecho como brazo comunicacional libertario paralelo a las estructuras formales de La Libertad Avanza.

Mientras destina sumas millonarias a redes y organiza cenas con cubiertos valuados en hasta 25 mil dólares, la Fundación Faro no presentó hasta ahora balances ante la Inspección General de Justicia, a pesar de que la normativa obliga a rendir cuentas contables en plazos específicos y de que hoy existe una moratoria para regularizar atrasos. Esa ausencia de estados contables impide conocer quiénes aportan, cuánto dinero ingresa a la entidad y cómo se distribuyen los recursos recaudados en eventos y campañas, un esquema de opacidad que expertos señalan como frecuente en fundaciones vinculadas a la política argentina.

El oscuro Agustín Laje

Detrás de Faro aparece la figura de Agustín Laje, politólogo cordobés de 37 años, con formación en universidades de Argentina, España y centros de defensa en Estados Unidos, que se consolidó como referente de la ultraderecha, con antecedentes en la Fundación Libre y un historial de difusión de desinformaciones sobre género, comunidades musulmanas y diversidades documentado por verificadores de la región.

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Además de dirigir Faro, Laje acumula sociedades y proyectos educativos como Agonística SAS, Tecnopolitea LLC y su rol en academias y cursos vinculados a redes conservadoras, incluyendo la organización Alliance Defending Freedom y la empresa N&W Professional Traders, hoy bajo investigación por la criptoestafa $LIBRA, causa que también roza a los hermanos Milei.

Fascistas del mundo, uníos

La trama de poder de Faro se completa con una densa red internacional: Laje interviene desde 2021 en la CPAC, la gran cumbre conservadora impulsada por la Unión Conservadora Estadounidense, comparte escenarios con figuras como Lara Trump, Santiago Abascal y referentes de think tanks europeos y participa de encuentros organizados junto al Centro para los Derechos Fundamentales de Hungría, señalado como GONGO del gobierno de Viktor Orbán, y fundaciones como Disenso, Heritage y Nación Futura. Varios de los integrantes del Consejo Internacional de Faro, como Axel Kaiser, Alberto Benegas Lynch (h), Jesús Huerta de Soto y Enrique Ghersi, repiten cargos en otras fundaciones de derecha a escala global, en una lógica de muñeca rusa donde los mismos nombres se superponen en patronatos y directorios.

No contestan

Pese a este entramado de poder político, recursos millonarios y conexiones internacionales, ni Laje ni las autoridades de la Fundación Faro respondieron los cuestionarios de Chequeado sobre el origen de los fondos, el detalle de sus ingresos en 2024 y 2025 o el financiamiento de viajes y eventos, dejando abiertos interrogantes clave sobre quién paga la “batalla cultural” libertaria y bajo qué condiciones. La combinación de reconversión institucional exprés, opacidad contable y peso determinante en la comunicación electoral ubica al think tank en el centro de las suspicacias sobre posibles desvíos, conflictos de interés y abusos de la figura fundacional con fines estrictamente políticos.

Focos de sospecha y cabos sueltos

Reconversión de Fundación Valorar en Faro con cambio total de autoridades, misión y domicilio en pocos meses, reutilizando una estructura jurídica previa para montar un think tank político sin fundación “desde cero”.

Falta total de presentación de balances ante la IGJ pese a una intensa actividad pública, lo que impide conocer el origen, volumen real y destino de los fondos.

Gasto de 1.079 millones de pesos en pauta política en Meta a través de Ratio Oficial, sin que la fundación aclare si esos montos ingresan a su patrimonio ni quién los aporta.​

Organización de cenas de recaudación con cubiertos de hasta 25 mil dólares, sin información pública sobre cuánto se recaudó, quiénes pagaron y cómo se registraron esos ingresos.​

Vínculos de Laje con empresas bajo investigación, como N&W Professional Traders en la causa $LIBRA, que abren interrogantes sobre posibles cruces entre financiamiento privado opaco y la estructura de Faro.​

Alianzas con organizaciones extranjeras como el Centro para los Derechos Fundamentales de Hungría, catalogado como GONGO, sin precisión sobre aportes económicos, becas u honorarios ligados a eventos y viajes.​

Superposición de cargos de Laje y otros referentes de Faro en múltiples fundaciones y think tanks internacionales, lo que dificulta rastrear el flujo de fondos entre estructuras y refuerza el riesgo de triangulación y financiamiento cruzado no declarado.



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