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Massa, el juego del poder absoluto y el video de la botella

No quiere que le digan superministro pero hace días que hizo pasar a segundo plano a todo el resto del oficialismo. A su alrededor niegan que haya llegado para correr a Alberto Fernández, pero al Presidente lo quieren "en el exterior".

Sergio Massa y Malena Galmarini (Télam)
Sergio Massa y Malena Galmarini (Télam)

La agenda de las últimas dos semanas en los grandes medios, además del relato en continuo y a los gritos sobre la cotización del dólar y la debilidad de la figura presidencial, estuvo marcada por exigencias de los número uno del campo, las empresas y el sector financiero. Todos unidos triunfaremos, habrían cantado a coro si se hubiera materializado una reunión entre los que mueven contenedores de dólares cada mañana y para quienes las cada vez más tímidas medidas sociales del Frente de Todos son un estorbo.

Allí estuvieron un día tras otro Mauricio Macri, Patricia Bullrich, José Luis Espert, Javier Milei repitiendo su rosario de certezas económicas de la derecha más rancia. 

Pero además de la arremetida de jugadores como el senador PRO Luciano Laspina, que en plena explosión cambiaria anunció a grupos de acreedores que si JxC volviera al poder en 2023 defaultearía los bonos en pesos, las tildes que el Gobierno viene marcando en el listado de errores que no tenían que cometer sobrepasaron sus propios miedos pre diciembre de 2020 y, a modo de fusible y a un todavía muy lejano año de las elecciones presidenciales, se disparó el plan B. 

“Parece inevitable que un poco a la derecha se iba a tener que correr el Frente de Todos y la última semana terminó de inclinar la cancha”, dijo a Infonews un hombre del massismo clásico, que circunda a Massa desde tiempos del Frente Renovador. La sensación en el círculo del flamante “superministro” es que es el momento de imponer algo de lo que fue la agenda del espacio que enfrentó a Cristina Kirchner y que ahora comparte con ella mesa de decisiones.

Massa quiere conseguir dólares, según adelantaron este fin de semana desde el equipo económico que trabaja en el Frente Renovador y que cierra a contrarreloj algunas ideas para resolver lo urgente de una agenda en la que las hojas queman y lo importante de una estructura económica que el tigrense está decidido a cambiar todo lo posible.

La fórmula de Massa para generar dólares

No por nada uno de los primeros en recibir el llamado del flamante “superministro” (término que detesta por saberlo relacionado con su admirado Domingo Cavallo) fue Roberto Lavagna, quien preferiría no volver al funcionariado nacional y así se lo hizo saber a su interlocutor. Pero la capacidad de convencimiento del ahijado político y yerno de Pato Galmarini es uno de sus ítems en el currículum. Y todavía le quedan largas horas de llamadas y mensajes de texto por delante.

Al hincha de Tigre que estaba mirando a su equipo jugar el torneo local mientras Martín Guzmán se tiraba por la ventana de su carrera política le seduce ser hoy socio de Cristina Kirchner en la pulseada interna porque, por unos días, siente que tiene comprado el reloj o al menos no tiene que temer por algun posteo en redes o algún microfonazo como los que viene sintiendo desde el día uno Alberto Fernández a modo de golpes bajos que no estaban en el guión. 

¿Le sirvió a Cristina el desbarajuste de los últimos días? ¿Ella quería a Massa recortándole poder a Alberto Fernández? “Qué quería Cristina en 2019 y qué quiere ahora seguramente son temas de conversación bien distintos”, dicen también a Infonews desde el massismo, donde CFK es una socia incómoda pero también la socia que hay que tener en la compleja trama interna oficial.

Nadie se siente cómodo con casi nadie en el Frente de Todos. La tensión permanente no es novedad y más bien es postal de recuerdo de lo que terminó siendo la aventura electoral iniciada hace solo tres años.

Otro de los nombres centrales del oficialismo con los que Massa habló en los minutos siguientes a la confirmación de su desembarco en el PEN fue Axel Kicillof, quien parece jugar su partida con miras a la reelección bonaerense más allá de si el barco dle FdT llega a puerto o encalla.

A Sergio Massa se lo respeta desde todos los ámbitos del PJ aunque siempre está latente y en relieve su capacidad de adaptación, camaleónica. Nadie olvida, sobre todo Cristina, más allá de su propio (y explicitado en el último tiempo) pragmatismo, lo que Massa dijo de ella y de Néstor Kirchner cuando el tigrense lideraba el Frente Renovador y ese partido era el principal peligro que enfrentaba la continuidad del proyecto kirchnerista.

Dentro del círculo de Massa también hay respeto por Alberto Fernández. Le reconocen haber capeado la crisis generada por el coronavirus pero también le subrayan la falta de efectividad para fortalecer los puentes que supo establecer cuando fue jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. 

“Nadie llega para correr del medio a nadie”, se atajan los colaboradores sobre el vacío de poder que, en un país hiperpresidencialista como la Argentina, parece haberse instalado alrededor de AF. Los memes y chistes que circulan desde el jueves sobre la idea de que Massa es el nuevo Presidente también hieren la desde el vamos alicaída sensación térmica del presidente en ejercicio.

“Su mejor momento seguirán siendo los viajes al exterior”, disparan alrededor de SM sobre los días por venir de Alberto y, por algoritmo, se reproduce el video que fue, es y seguirá siendo furor a la hora de hablar de los superpoderes del flamante hombre clave del Gobierno.

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