Marcha federal del Orgullo Antifascista: una multitud respondió a los ataques de Milei
POLÍTICA

Marcha federal del Orgullo Antifascista: una multitud respondió a los ataques de Milei

La marcha se extendió a más de 100 ciudades en Argentina y a nivel internacional, reunió unas 700.000 personas y contó con un fuerte apoyo de artistas y figuras políticas. El discurso de Milei sobre la "agenda woke" y su estigmatización de la comunidad LGBTIQ+ generó el rechazo de los colectivos que defienden los derechos humanos.

Este sábado, unas 700.000 personas se volcaron a las calles para manifestarse contra el discurso de odio pronunciado por el presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos. En esa ocasión, Milei arremetió contra la "agenda LGBT", criticando la noción de identidad de género y acusando a quienes apoyan estos derechos de "abusadores infantiles". Estas declaraciones generaron una fuerte respuesta por parte de la comunidad LGBTIQ+ en Argentina y en diversas partes del mundo.

“Desde estos foros se promueve la agenda LGBT queriendo imponernos que las mujeres son hombres y los hombres son mujeres solo si así se autoperciben", fueron sus palabras, descalificando así los avances conseguidos por la comunidad en términos de derechos humanos. Esto se suma a su comentario sobre que “la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil” y la alarmante acusación de que “los homosexuales son pedófilos”.

La movilización en Argentina y el mundo

La convocatoria a la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista fue organizada por diversos colectivos LGBTIQ+ que se reunieron en asambleas en lugares como el Parque Lezama. La movilización comenzó en el Congreso y se dirigió hacia Plaza de Mayo, mientras que en más de 100 ciudades argentinas se realizaron protestas bajo la consigna "Al Fascismo se lo enfrenta".

Además, la protesta contó con el apoyo de numerosas organizaciones y ciudadanos de otros países que expresaron su solidaridad a través de marchas en ciudades como Ámsterdam, Barcelona, Berlín, Madrid, Roma, Ginebra, y en América Latina en Montevideo, Río de Janeiro, São Paulo, Santiago y México.

Artistas y figuras políticas se suman a la marcha

Figuras del mundo del espectáculo y la política, como Lali Espósito, María Becerra, Taichu y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, participaron de la marcha. Espósito, Becerra y Taichu llevaron remeras con mensajes directos al gobierno, como “Todos hablan de libertad, pero ven a alguien libre y se espantan” y “Stop being facho”.

Esteban Paulón, diputado y activista por los derechos LGBTIQ+, fue claro al expresar que "Milei se buscó el enemigo equivocado". "Fuimos un colectivo que fue muy maltratado y como sociedad no vamos a volver atrás con los derechos conquistados", dijo, subrayando la firmeza del movimiento.

La importancia de la lucha

Con una convocatoria que creció tanto dentro de Argentina como en distintas partes del mundo, la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista se presentó como un acto de resistencia ante los embates del discurso presidencial. La comunidad LGBTIQ+ no solo marchó por sus derechos, sino también por la dignidad, la multiplicidad de otros derechos y el respeto que el Gobierno de Milei parece poner en peligro.

En la ciudad de Buenos Aires, alrededor de 100.000 personas marcharon desde el Congreso hasta la Casa Rosada, mientras que réplicas de la movilización se realizaron en ciudades globales como Berlín, Londres, París y Río de Janeiro. En el contexto de las marchas, los participantes también expresaron su postura antifascista y antirracista, exigiendo el respeto a los derechos de la comunidad LGBT.

En otras ciudades del continente, como Sao Paulo y Santiago de Chile, también se registraron concentraciones, con mensajes en contra de la discriminación y la polarización política.

El gobierno, a través de su vocero Manuel Adorni, intentó aclarar los comentarios del presidente, pero la reacción de la sociedad civil y los colectivos sociales fue inmediata, mostrando una vez más el profundo rechazo a la retórica que vincula derechos humanos con discursos de odio.