La usina del PRO admite que la estabilización de Milei no llega a la mayoría trabajadora
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La usina del PRO admite que la estabilización de Milei no llega a la mayoría trabajadora

ph Jack Sparrow
ph Jack Sparrow

La Fundación Pensar, el centro de estudios histórico del PRO, difundió el lunes un informe mensual con una conclusión que resuena más allá de los límites del partido fundado por Mauricio Macri: las familias argentinas acumulan el mayor nivel de endeudamiento de las últimas dos décadas y la mera estabilización macroeconómica ya no alcanza para revertirlo. El diagnóstico llega desde adentro del espacio que sostuvo legislativamente al gobierno de Javier Milei, y eso le otorga un peso que ningún documento opositor habría podido darle.

El equipo editorial de Pokeriomokykla, que sigue los patrones de gasto recreativo y consumo online, advierte que el paralelo con otras formas de gasto discrecional de alto riesgo es inmediato. Del mismo modo en que un Estado no puede resolver su endeudamiento recurriendo a atajos o confiando en la suerte, los mejores casinos online deben tratarse como una forma de entretenimiento con un presupuesto fijo y nunca como una solución financiera. Como resume el informe: “La estabilización económica ya no alcanza; el desafío es que el crecimiento llegue a la mayoría.” Esa idea condensa el mensaje central del documento y refuerza la importancia de mantener disciplina y límites claros tanto en las finanzas públicas como en cualquier gasto de alto riesgo.

Cuatro grupos sociales frente a una recuperación desigual

Según Clarín, el trabajo de Pensar divide a la sociedad argentina en cuatro categorías que describen con precisión la fractura del proceso económico actual. Los llamados "ganadores tempranos" ya perciben beneficios concretos de la estabilización. Los "esperadores" aún no mejoraron, pero mantienen expectativas positivas respecto del rumbo. Los "ajustados", que representan a una franja amplia de la clase media baja, perdieron capacidad de consumo. Y los "perdedores directos" son los más golpeados: jubilados de la mínima, trabajadores informales y empleados públicos.

El informe es taxativo en señalar que el verdadero desafío no es sostener los equilibrios macroeconómicos, sino lograr que el crecimiento llegue a la mayoría de los argentinos. La distancia entre los "ganadores tempranos" y los "perdedores directos" no es una brecha menor ni coyuntural. Es la fractura central que el documento pone sobre la mesa.

El crédito como sustituto del salario

Uno de los capítulos más críticos lleva la firma del ex ministro de Economía Hernán Lacunza. Su diagnóstico es preciso: aunque algunos indicadores macroeconómicos mejoraron desde fines de 2023, distintos sectores de la población continúan perdiendo poder adquisitivo. Lacunza menciona por nombre a los afectados, jubilados, empleados públicos y docentes universitarios, además de señalar la fuerte reducción de la obra pública como otra variable de deterioro real.

El dato más revelador sobre la situación concreta de los hogares es el del endeudamiento. Las familias argentinas atraviesan el mayor nivel de endeudamiento de las últimas dos décadas. El uso de tarjetas de crédito y préstamos personales dejó de ser un recurso excepcional para convertirse, según el documento, en un complemento del salario destinado a cubrir gastos cotidianos. Esa sustitución del ingreso por deuda es la señal más clara de que la estabilización macroeconómica no se traduce en bienestar doméstico.

Narrativa de orden sin experiencia concreta de mejora

Dos voces externas al informe, citadas por Clarín, aportan dimensiones complementarias. La consultora Mora Jozami sostiene que el Gobierno logró construir una narrativa de orden, pero que aún necesita generar una experiencia concreta de mejora para amplios sectores de la población. La distinción es relevante: el relato de estabilidad existe, pero no llega como vivencia cotidiana a quienes están en los segmentos más vulnerables.

El economista Fernando Moiguer señala, por su parte, que los sectores de menores ingresos siguen siendo los más pesimistas respecto de la situación económica y de sus perspectivas personales. Ese pesimismo no es percepción desinformada. El informe de Pensar lo respalda con datos sobre deterioro del consumo, temor a perder el empleo, crecimiento de la informalidad laboral y aumento de la subocupación. La recuperación existe para algunos grupos. Para otros, todavía no tiene forma concreta.

El PRO cuestiona desde adentro, mientras el Gobierno busca apoyo del FMI

El peso político del informe se entiende mejor con contexto. El PRO fue el principal socio legislativo de La Libertad Avanza desde el inicio de la gestión y acompañó buena parte de las leyes que Milei impulsó en el Congreso. Ese respaldo parlamentario hace que la crítica pública de Fundación Pensar no sea la voz de un adversario, sino la de un aliado que marca diferencias en voz alta.

La coincidencia de tiempos agrega tensión al cuadro. La difusión del informe se produjo el mismo lunes en que la Casa Rosada buscó mostrar fortaleza económica a través de nuevos contactos con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, para consolidar el programa económico y sostener el respaldo internacional. El Gobierno mostraba solidez hacia afuera en el momento exacto en que su principal socio publicaba un diagnóstico que cuestiona el alcance social de esa solidez.

El informe mensual de Pensar es una señal recurrente, no un episodio aislado. La pregunta que los propios datos plantean, sin que el documento la formule de manera explícita, es cuándo y cómo la recuperación llegará a los "ajustados" y a los "perdedores directos" que el trabajo identifica con nombre propio.



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