Puntos clave
- Irán afirmó que no firmará acuerdos sin garantías concretas.
- Teherán expresó desconfianza hacia las promesas de Washington.
- Mohamad Baqer Qalibaf reclamó resultados tangibles antes de asumir compromisos.
- El Gobierno iraní exige el reconocimiento de derechos que considera fundamentales.
- Donald Trump aseguró que no tiene apuro para alcanzar un entendimiento.
- Estados Unidos mantiene la posibilidad de nuevas acciones si fracasan las negociaciones.
- Irán reclama el levantamiento de sanciones económicas.
- También exige la liberación de activos congelados en el exterior.
- Persisten diferencias sobre el programa nuclear iraní.
Irán endurece sus condiciones para avanzar en un acuerdo con Estados Unidos
Teherán exige resultados concretos antes de asumir compromisos
El Gobierno iraní endureció su posición en las negociaciones con Estados Unidos y dejó en claro que no avanzará hacia ningún acuerdo definitivo sin obtener garantías concretas sobre los intereses que considera esenciales para su país.
La postura fue expresada por el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, durante una sesión virtual del Poder Legislativo.
“Los soldados del frente diplomático no tienen ninguna confianza en las palabras ni en las promesas del enemigo. Lo único que cuenta para nosotros son los resultados tangibles que debemos obtener antes de asumir nuestros propios compromisos”, sostuvo el dirigente.

El reclamo por los derechos del pueblo iraní
Durante su intervención, Qalibaf remarcó que los avances obtenidos por Irán durante el conflicto deben traducirse ahora en beneficios concretos en el plano diplomático.
“Mientras no estemos seguros de que hemos obtenido los derechos del pueblo iraní, no aprobaremos ningún acuerdo”, afirmó.
Aunque evitó detallar cuáles son las condiciones específicas que considera innegociables, sus declaraciones reflejan una postura más firme frente a Washington en el marco de las conversaciones abiertas entre ambos países.

La respuesta de Donald Trump
Las declaraciones del dirigente iraní llegaron pocas horas después de una nueva definición pública del presidente estadounidense Donald Trump sobre el estado de las negociaciones.
Durante una entrevista televisiva, el mandatario aseguró que no siente presión para alcanzar un entendimiento inmediato.
“Esto va lentamente, lleva mucho tiempo. No tengo prisa. Si uno tiene prisa, no va a conseguir un buen trato”, señaló.
Además, reiteró que Estados Unidos mantiene abiertas distintas alternativas en caso de que las conversaciones no prosperen.

Las principales exigencias de Irán
Entre los reclamos centrales planteados por Teherán aparecen cuestiones económicas y financieras consideradas prioritarias por las autoridades iraníes.
Los puntos principales incluyen:
- Levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos.
- Liberación de activos iraníes retenidos en bancos extranjeros.
- Garantías jurídicas sobre los compromisos asumidos por Washington.
- Reconocimiento de determinados derechos vinculados a su desarrollo nacional.
Estos temas continúan ocupando un lugar central dentro de la agenda negociadora.

El debate sobre el programa nuclear
Otro aspecto que sigue generando diferencias entre ambas partes es la cuestión nuclear.
Las autoridades iraníes mantienen su defensa del derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos, posición que sostienen desde hace años en los distintos procesos de negociación internacional.
Antes del conflicto, Teherán se mostraba dispuesto a discutir límites sobre determinados niveles de enriquecimiento, aunque las conversaciones todavía no lograron cerrar consensos definitivos sobre ese punto.
Las negociaciones siguen abiertas
Pese al endurecimiento del discurso público de ambas partes, los contactos diplomáticos continúan.
Sin embargo, las últimas declaraciones reflejan que todavía existen diferencias significativas sobre los términos de un eventual acuerdo y sobre las garantías que cada gobierno considera necesarias para avanzar.
El escenario mantiene abiertas múltiples incógnitas mientras las conversaciones atraviesan una etapa de alta sensibilidad política y diplomática.