La pasión por la Selección Argentina también tuvo un fuerte impacto económico. Un informe elaborado por la consultora Qualy estimó que los argentinos que decidieron viajar sobre la hora para asistir a la final del Mundial 2026 entre Argentina y España generaron una demanda adicional de divisas cercana a los US$58 millones.
El estudio calculó que entre 3.000 y 5.900 personas emprendieron viaje exclusivamente para presenciar el partido decisivo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, una cifra que representa cerca del 45% del total de los hinchas argentinos presentes en el estadio.
Un viaje impulsado por la clasificación a la final
De acuerdo con el relevamiento publicado por NA, la mayor parte del gasto corresponde a viajeros que no habían planificado permanecer en Estados Unidos durante todo el torneo, sino que organizaron el viaje luego de la clasificación de la Selección.
El informe diferencia a estos asistentes de quienes ya se encontraban siguiendo el Mundial. Según la estimación, el 55% de los simpatizantes argentinos ya estaba en territorio estadounidense antes de la final, mientras que el resto decidió viajar únicamente para el encuentro definitorio.
Tres escenarios posibles para la presencia argentina
La consultora elaboró tres escenarios sobre la cantidad de argentinos presentes en el MetLife Stadium, que tiene capacidad para 82.500 espectadores.
En la proyección más conservadora, los argentinos representarían el 8% del público, con unas 6.600 personas, de las cuales 3.000 habrían viajado a último momento.
El escenario central eleva la presencia al 12% del estadio, equivalente a 9.900 hinchas, con alrededor de 4.500 viajeros incrementales.
La hipótesis más alta ubica la participación argentina en el 16% de la capacidad, con 13.200 simpatizantes, de los cuales 5.900 habrían organizado el viaje exclusivamente para la final.
Entradas con precios récord por la alta demanda
Además del costo de los pasajes y el alojamiento, conseguir una entrada implicó enfrentar uno de los mercados más caros del Mundial.
Según el informe, la FIFA aplicó un sistema de precios dinámicos, mediante el cual los valores oficiales varían según la demanda.
En las horas previas al partido, las ubicaciones más económicas disponibles en el mercado secundario y la reventa oficial oscilaban entre US$7.000 y más de US$10.000, cifras que reflejaron el enorme interés por asistir al encuentro.
La mayor parte de las localidades no estuvo disponible para el público general
El trabajo también explicó que una porción importante de las entradas fue destinada previamente a la FIFA, patrocinadores, federaciones nacionales, compradores corporativos y otros compromisos comerciales.
Por ese motivo, la disponibilidad para el público general fue limitada y la fuerte demanda impulsó una suba significativa de los valores en el mercado de reventa.