Un grupo de personalidades del cine argentino enmarcadas en el Espacio Nacional Audiovisual (EAN) se presentaron ante representantes del Congreso y llevaron adelante una conferencia de prensa en el que advirtieronque la reforma laboral en tratamiento amenaza directamente la supervivencia de la producción nacional y el entramado de trabajo que la sostiene.
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Entre las personalidades presentes se destacaron —entre otros— lxs directorxs Bruno Stagnaro , Celina Murga, Marcelo Piñeyro, Lorena Muñoz y el legendario Juan Carlos Desanzo, las actrices Mercedes Morán, Julieta Díaz, Alejandra Flechner y los actores Luis Ziembrowski y Diego Velázquez .
Además, un grupo numeroso de actores y actrices han brindado su apoyo a este reclamo a través de videos que se publicarán en los próximos días, entre los que se encuentran Diego Peretti, Mara Bestelli, Marcelo Subiotto, Carlos Belloso, Cristina Banegas, Rafael Spregelburd, Carla Pandolfi, Osmar Núñez, Valeria Lois y Lautaro Delgado.
Los cambios propuestos, señalaron, no solo afectan derechos laborales sino que también desfinancian las herramientas que históricamente permitieron el desarrollo de una cinematografía diversa y federal.
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En el encuentro, representantes de asociaciones de directores, productores, técnicos, guionistas, actores y trabajadores del INCAA explicaron que la reforma incorpora, casi de manera lateral, artículos que eliminan asignaciones específicas destinadas al Fondo de Fomento Cinematográfico. Señalaron que estas disposiciones, incluidas dentro del paquete de “modernización laboral”, no tienen relación directa con la legislación del trabajo, pero sí un impacto estructural sobre el ecosistema audiovisual, que dejaría de contar con una fuente estable de financiamiento y quedaría atado a la discrecionalidad presupuestaria anual.
Las figuras del sector advirtieron que el desfinanciamiento del INCAA y de los medios públicos implicaría la paralización de rodajes, el cierre de productoras pequeñas y medianas y la pérdida de millas de puestos de trabajo en todo el país. Subrayaron que la industria audiovisual articula oficios muy diversos —desde el vestuario y la escenografía hasta la postproducción y la exhibición— y que cada película moviliza una cadena económica que excede ampliamente a los artistas visibles en pantalla.
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Otro de los ejes planteados ante legisladores fue el impacto cultural y simbólico que tendría la reforma. Quienes tomaron la palabra recordaron que el cine argentino es una herramienta central de construcción de memoria, identidad y debate público, y que su debilitamiento dejaría las pantallas aún más dominadas por contenidos importados y por lógicas estrictamente comerciales, reduciendo la presencia de historias, acentos y problemáticas locales.
Los referentes también inscribieron esta ofensiva en una serie de medidas previas que ya habían encendido alarmas en el sector, como intentos de cierre o vaciamiento del INCAA, cambios en la cuota de pantalla y recortes de personal. Afirmaron que la reforma laboral consolida esa línea de desmantelamiento, al quitarle al organismo su autarquía financiera y forzarlo a negociar año a año recursos insuficientes, lo que vuelve inviable cualquier planificación de políticas de fomento a mediano y largo plazo.
Durante la conferencia, las figuras del cine insistieron en que la defensa del Fondo de Fomento no es un privilegio corporativo sino una política de Estado comparable a la que sostienen muchas cinematografías del mundo. Recordaron que gracias a esos mecanismos se produjeron películas que recorrieron festivales internacionales, generaron prestigio para el país y abrieron mercados externos, a la vez que garantizaron que provincias y regiones alejadas de Buenos Aires pudieran desarrollar sus propias miradas y relaciones.
Como cierre, el Espacio Audiovisual Nacional llamó a los senadores y diputados a rechazar los artículos que afectan directamente al cine, ya sea rechazando el bloque de derogaciones o votando en contra de esos puntos en particular durante el tratamiento en el recinto. Al mismo tiempo, convocó a la comunidad audiovisual y al público a movilizarse al Congreso en los días del debate para visibilizar que detrás de cada película hay trabajadores, historias colectivas y un derecho social a acceder a imágenes propias, hoy amenazados por la reforma laboral.