Otra vez toca llorar a una mujer asesinada este miércoles por el solo hecho de ser mujer. Otra vez un femicidio. Esta vez se trata de Roxana Masala, una productora rural de Perico, Jujuy. El martes, había participado de una movilización para pedir Justicia por Iara Rueda, una joven de 16 años que apareció muerta en un descampado de Palpalá, en la misma provincia, hace una semana.
Roxana tenía 32 años y fue envenenada por su marido en el barrio Éxodo Jujeño. A su caso y el de Iara, se suma el de Celsia Nicole, asesinada en Abra Pampa en agosto, y una ola de desapariciones de mujeres, según denunciaron desde la Rama Agraria de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP Agraria), organización a la cual pertenecía Roxana.
Roxana era una trabajadora de la economía popular, militante de la rama rural del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE Rural), una de las organizaciones que componen la UTEP Agraria. Tenía tres hijos y luchaba contra la violencia machista. El día de su cumpleaños fue a una marcha a pedir justicia, al regresar su marido la asesinó y luego se suicidó.
Este lunes, más de 15.000 personas marcharon para pedir Justicia por Iara y por la aparición de Gabriela Cruz y Violeta Ávalos. La manifestación fue reprimida con brutalidad por la Policía de la Provincia de Jujuy. Ávalos apareció este miércoles, encontrada con vida por sus vecinos.
Por su parte, desde el MTE Rural señalaron que "ningún caso es aislado, son la expresión máxima de la desigualdad y del poder inscripto en la cultura machista".
Desde la UTEP y otras organizaciones sociales convocaron a una movilización para este jueves en Dorrego e Hipólito Yrigoyen, San Salvador de Jujuy. A la vez, desde la UTEP pidieron la renuncia del ministro de Seguridad provincial, Ekel Meyer.