La Comisión Bicameral de Inteligencia del Congreso de la Nación, en una decisión unánime, acordó entre oficialismo y oposición convocar al titular de la SIDE, Sergio Neiffert, para que dé explicaciones sobre la alarmante filtración de un "plan secreto de Inteligencia" que podría estar sentando las bases para el espionaje interno en el país.
El escándalo estalló cuando trascendieron detalles del Plan de Inteligencia Nacional (PIN), un documento que el propio Gobierno de Milei se vio forzado a reconocer.
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El plan, en su redacción, habla de "actores estratégicos" que podrían "erosionar" la confianza de la opinión pública. Una frase que, para los miembros de la Bicameral, suena a eufemismo y abre la puerta a que el foco de la inteligencia estatal se dirija directamente hacia la prensa y los dirigentes políticos que no comulgan con el oficialismo. La sospecha de un plan de espionaje interno es cada vez más fuerte.
Lejos de disipar las dudas, el Gobierno respondió con amenazas, advirtiendo a los medios que difundan el contenido del plan que estarían cometiendo un "delito federal". Una reacción que, para muchos, solo echa más leña al fuego y refuerza la idea de que hay algo que ocultar.
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La reunión de la Bicameral, que contó con una asistencia casi perfecta, se desarrolló en un clima de inusual consenso, incluso entre el kirchnerismo y los representantes del oficialismo. La sorpresa fue aún mayor cuando se conoció la posible causa de la filtración: los legisladores apuntan a la interna libertaria como el verdadero origen del problema, vinculándola a la tensa relación entre Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y Santiago Caputo.
Esta teoría cobra fuerza con la revelación de una directiva secreta de enero, emitida por la propia SIDE, para "monitorear" la acción de "grupos sociales vulnerables" y buscar información sobre "actores no estatales" que puedan "capitalizar la creciente polarización política". Mientras que los legisladores solo tienen acceso al Plan de Inteligencia, estas directivas secretas se manejan exclusivamente dentro del ámbito de la SIDE.
254% de aumento a los gastos reservados
Pero la polémica por el supuesto espionaje no es la única inquietud que crece en el Congreso. Los legisladores también están analizando con lupa la ampliación presupuestaria de la SIDE, que ha experimentado un alarmante incremento. Entre enero y mayo de este año, el presupuesto del organismo pasó de $48.253 millones a $80.872 millones, lo que representa un aumento del 68%.
Lo que más alarma es que una parte significativa de este incremento se ha destinado a los gastos reservados, una partida secreta que no puede ser auditada públicamente. Según datos del Ministerio de Economía, estos gastos representan el 17% del presupuesto total de la SIDE y han experimentado un brutal aumento del 254% en lo que va del año. El mes pasado, una Decisión Administrativa del Gobierno asignó $25.250 millones adicionales al presupuesto de la SIDE, de los cuales $8.000 millones fueron directamente a los gastos reservados.