La tradicional cadena de panaderías Pandanés decretó el cese total de sus operaciones comerciales, cerró sus 25 sucursales y desvinculó a 150 trabajadores. La empresa comunicó además que solicitará la quiebra judicial ante la imposibilidad de continuar con su actividad.
Los empleados tomaron conocimiento de los despidos durante la madrugada mediante una notificación enviada por WhatsApp. Al presentarse posteriormente en sus lugares de trabajo, se encontraron con los accesos bloqueados y cambios en las cerraduras.
Según el mensaje enviado por la compañía, Pandanés se quedó sin fondos para continuar operando y afrontar sus compromisos salariales futuros.
La empresa aseguró que no consiguió alternativas para continuar
De acuerdo con la comunicación interna, la firma había intentado encontrar alternativas de rescate y capitalización para sostener sus operaciones, pero esas gestiones no prosperaron.
La situación se había agravado durante los días previos con el cierre de dos locales ubicados en la avenida San Martín, en Villa Crespo, y en la calle Sanabria, en Villa Devoto.
En ese momento, la empresa había atribuido esas clausuras a la imposibilidad de afrontar los costos de los alquileres.
Sin embargo, durante las primeras horas del viernes la medida se extendió a toda la red comercial.
?⛔️ "Nos echaron y nos avisaron por WhatsApp a las 4 de la mañana". El testimonio de una de las trabajadoras de la panificadora Pandanés, que cerró todas sus sucursales y dejó a sus empleados en la calle. pic.twitter.com/hbMNL2vIFG
— Data Diario (@DataDiario) October 2, 2026
Los trabajadores denunciaron irregularidades
Uno de los empleados afectados denunció que la empresa modificó las cerraduras durante la madrugada y que algunos efectos personales de los trabajadores quedaron dentro de los establecimientos.
También señaló que, si bien los haberes correspondientes y el aguinaldo adeudado desde junio fueron depositados el miércoles, la compañía no habría realizado aportes jubilatorios, cargas sociales ni pagos patronales correspondientes a la obra social.
Según el mismo testimonio, tampoco se habría contemplado un esquema de indemnización para los trabajadores desvinculados.
Consultados por la prensa, voceros de la empresa no realizaron declaraciones ni emitieron respuestas formales sobre las denuncias.
Pandanés ya atravesaba una situación financiera complicada
La crisis de la compañía no comenzó con el cierre de los locales. En un expediente concursal presentado ante la Justicia comercial en noviembre del año anterior, la empresa había atribuido su situación financiera al contexto macroeconómico.
Según los argumentos presentados entonces, la recesión y el incremento de los costos operativos habían provocado una caída persistente del consumo, que la compañía estimaba en más del 50% respecto de sus volúmenes históricos.
Pandanés desarrollaba su actividad bajo un modelo de panificación artesanal con una planta centralizada de 1.700 metros cuadrados.
Además, acumulaba pasivos superiores a los 58 millones de pesos en cheques rechazados por falta de fondos, de acuerdo con los registros comerciales y judiciales mencionados en la información.
La empresa había implementado planes para intentar sostener la actividad
Desde la conducción de Pandanés señalaron que la situación se había profundizado pese a la implementación de distintas medidas para reducir el impacto de la crisis.
Entre las alternativas mencionadas estuvieron los recortes operativos, la renegociación de contratos de alquiler y cambios en la cadena de proveedores.
Según la compañía, esas medidas no alcanzaron para revertir el deterioro financiero y finalmente se tomó la decisión de poner fin a las operaciones.
El próximo paso será la presentación de la quiebra judicial anunciada por la firma.
La crisis del sector panadero también impacta en el consumo
El cierre de Pandanés se produce en un contexto de dificultades para el sector panadero a nivel nacional.
La Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN) advirtió que el volumen comercializado de pan tradicional registra caídas de entre el 50% y el 60%.
La entidad también señaló una disminución en la demanda de facturas y productos de pastelería, con una caída estimada del 80%.
“La gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo”, señalaron desde la cámara empresaria.