Charly García cumple 73: el lado B de la Argentina y el escorpión libertario
La figura del rocker número 1 de la Argentina sigue vigente a través de su obra, la de siempre pero también la nueva. El lanzamiento de “La lógica del escorpión” aporta, entre otros tópicos, una mirada sobre el país de Javier Milei.
“Lado B”, anuncia Charly García al promediar su más reciente disco, “La lógica del escorpión”. Un compás después de eso da inicio una canción a cargo de la voz deshecha del rocker argentino. La decisión de Charly de aportar esa indicación antes del track es mucho más que una referencia técnica; es una declaración de principios sobre el universo música, una apuesta romántica a la vigencia del disco de vinilo y, también, el título de una foto de época.
Argentina atraviesa desde hace algunos meses una caminata pedregosa y de final impredecible. “Juan Represión”, ,la canción que da inicio a ese lado B de “La lógica del escorpión” (track 8 en la playlist de tu plataforma musical amiga) fue compuesta en 1975 y censurada ese mismo año por el gobierno de María Estela Martínez de Perón (oscuro personaje de la historia argentina recientemente reivindicado por la vicepresidenta Victoria Villarruel). La censura de entonces impidió que la canción (al igual que “Botas locas”) fuera incluida en el disco de ese mismo año “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones” de Sui Generis.
Juan Represión viste
un saco azul triste.
Vive como pidiendo perdón,
y se esconde a la luz del sol.
La Argentina de 1975 era muy distinta a la de 2024: había desapariciones, asesinatos y persecuciones, la violencia se recalentaba día a día y lo que vendría después sería mucho peor. Hoy, el país, todavía sin desapariciones forzadas ni asesinatos políticos a cargo del Estado, sin embargo, cuenta con persecuciones ordenadas con poco disimulo desde la casa de gobierno y con diatribas inéditas de violencia verbal contra quienes piensan distinto, disparadas, todas, desde lo más alto del poder. En el medio de todo esto hubo 30 mil desaparecidos en dictadura, un número no desdeñable de víctimas de violencia institucional en democracia y el intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Kirchner hace tan solo dos años.
Nito Mestre y las canciones de un tiempo en que fue hermoso
A todo esto podemos sumarle una sensación térmica política caldeada por el propio presidente de la nación. Hace tan solo unos días Javier Milei dijo desear ser la persona que enterrara al kirchnerismo y también, por si fuera poco, expresó su sueño de “ponerle los clavos al cajón con Cristina adentro”. Ante lo evidente de la violencia que encerraba su mensaje, el mandatario argumentó que se trató solo de “una metáfora”.
Con más o menos metáforas, más o menos amenazas veladas, la violencia como política de Estado ha comenzado, siempre, en distintas etapas de la historia del mundo, con violencia verbal. En Argentina está en aumento y el final es impredecible. Y ya que estamos en plan metáforas, quedémonos con las de García.
Esta es la historia de un hombre
que supo muy pocas letras
y soñó con la Justicia
de los héroes de historieta.
Y se disfrazó de bueno
con un disfraz de villano.
Y los buenos de la historia
son los héroes cotidianos.
Pobre Juan, el odio te hace muy mal
y esperas a tu muerte,
justo una madrugada,
en manos de la misma sociedad.
El lado B, ominoso, maloliente, retardatario, de la Argentina, lo representa hoy este economista enajenado, portador de “una psicología diferente” tal como lo definió su cuasi socio político Mauricio Macri. Un tipo, Milei, que llegó al poder desparramando odio contra quienes contrastan su estructura intelectual, con cifras al voleo en sus discursos, con datos falsos, con fake news a toda hora. Así fue su campaña electoral y así gobierna, con una ministra de Seguridad a la que en campaña acusó de haber puesto “bombas en los jardines de infantes” durante los años 70 cuando era parte de Montoneros y que, una vez que el PRO le dio los votos para ganar las elecciones, la convocó como ministra de Seguridad.
“La lógica del escorpión”, título que Charly García eligió para su disco cuando Javier Milei no era siquiera un candidato con posibilidades ciertas de ganar las elecciones presidenciales, también parece referir al líder de La Libertad Avanza. El anteúltimo track del álbum lleva título homónimo y es una adaptación de la popular fábula del escorpión y la rana, que dice que un escorpión se ofreció a ayudar a una rana a cruzar un río, el batracio desconfió pero el escorpión le dijo que no temiera, que no iba a hacerle nada malo. El resto ya lo sabemos. También sabemos que en su campaña electoral de 2023 el candidato de ultraderecha prometió que el ajuste no lo pagarían los más pobres ni la clase trabajadora. Pero lo que está sucediendo en Argentina desde diciembre de 2023 es exactamente lo contrario a esa promesa: un ajuste a los que menos tienen. “No te voy a hacer nada”, le dijo el escorpión a la rana.
Juan Represión grita,
Juan Represión llora.
Está tan loco el pobre, que hoy
en la cárcel se encerró.
Esta es la historia de un hombre
que quiso ser sobrehumano.
y la realidad, entonces,
se le escapó de las manos.
Los alaridos que Javier Milei dispara en discursos ante empresarios, conversaciones disfrazadas de entrevistas ante periodistas pusilánimes o regurgitaciones en redes sociales, alimentan la incertidumbre sobre lo que vendrá y nos dicen en cada ocasión que el próximo episodio de sus rabietas puede ser peor que el anterior.
Y ahora juega a los ladrones
junto con Batman y Robin,
en un asilo de ancianos
con payasos y gusanos.
¿Hay valor profético respecto de la actualidad argentina en la canción compuesta por Charly García hace 50 años? Un ejemplo similar, aunque mucho menos categórico,ocurrió en 1994 también con el músico del bigote bicolor como protagonista. Ese año el artista editó su muy famoso trabajo “La hija de la lágrima”. Allí, en su canción “Víctima”, el artista imaginó “esa sangre en la pared”, la cual indica que “algo va a caer”.
Mientras “La hija de la lágrima” salía de las fábricas de CDs y casetes rumbo a las distribuidoras discográficas, el 18 de julio de ese año 1994 un atentado terrorista causaba en Buenos Aires 22 muertes en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), cuyo edificio fue destruido. Doce días después el álbum salió a la venta en todo el país.
No le pedimos más profecías a Charly García, aunque bien vale la referencia a otra de sus grandes canciones de la década del ‘70: “Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario, o no”, incluida en el disco de Sui Generis “Confesiones de invierno”, de 1973.
Un tonto rey imaginario. O no, quizá no tan imaginario.
Yo era el rey de este lugar,
vivía en la cima de la colina.
Desde el Palacio
se veía el mar
y en el jardín la corte reía.
Teníamos sol, vino a granel
y así pasábamos los días,
tomando el té, riéndonos al fin.
¿Porqué murió la gente mía?
Yo era el rey de este lugar
aunque muy bien no lo conocía.
Y me habían dicho que atrás del mar
el pueblo entero pedía comida.
No los oí, que vil razón;
les molestaban sus barrigas.
Yo era el rey, así lo dijo Díos.
Yo era el amor, la luz divina.
Yo era el rey de este lugar
hasta que un día llegaron ellos.
Gente brutal, sin corazón,
que destruyó el mundo nuestro.
Revolución, revolución,
cantaban las furiosas bestias.
La corte al fin fue muerta sin piedad
y mi mansión hoy es ceniza.
Libertad
Libertad
Yo era el rey de este lugar,
tenía cien capas de seda fina.
Estoy desnudo, si quieren verme,
bailando a través de las colinas.
Bailando a través de las colinas.
Bailando a través de las colinas.
