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Categórica la CAME: "No tenemos ningún dato para ser optimistas"

La cámara empresarial fue clara respecto de la situación que vive la economía.

Pese a los discursos triunfalistas escupidos por el presidente Javier Milei y casi todos sus funcionarios, en especial el gerente de la economía, Luis Caputo, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) lanzò números de alarma al advertir que “hoy no tenemos ningún dato para ser optimistas”, en un contexto donde las pymes acumulan once meses consecutivos de caída en las ventas y crecientes dificultades para acceder al crédito.

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El diagnóstico sintetiza el clima que domina al comercio minorista: consumo deprimido, costos en alza y márgenes cada vez más ajustados, con empresarios que ven muy lejano cualquier rebote sostenido de la actividad.

Según los últimos datos de la entidad, en marzo las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas cayeron 0,6% interanual y completaron así casi un año entero de números en rojo. En el primer trimestre de 2026, el indicador acumula una baja de 3,6%, confirmando que el consumo de los hogares sigue sin reaccionar pese al reacomodamiento de precios y a los esfuerzos de los comercios por sostener la demanda con promociones y descuentos.

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El análisis sectorial de CAME muestra que cinco de los siete rubros relevados se mantienen en terreno negativo, con especial impacto en alimentos y bebidas, donde la suba de precios en productos frescos y carnes redujo el volumen por ticket. Comerciantes reportan un fenómeno cada vez más extendido: más consultas y pedidos de presupuesto, pero menos cierres de operación, lo que refleja la prudencia de las familias a la hora de gastar y la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos.

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En paralelo, el aumento de costos fijos —alquileres, servicios, impuestos y salarios— achica al mínimo el margen de maniobra de los negocios, que quedan atrapados entre la imposibilidad de seguir trasladando subas a precios y la necesidad de no perder más clientes. La financiación se vuelve un recurso clave: crece la dependencia de las ventas con tarjeta de crédito y de las promociones bancarias, pero las tasas siguen resultando onerosas para muchos comercios, que se endeudan para sostener capital de trabajo básico.

Las expectativas tampoco ofrecen demasiado alivio: una porción mayoritaria de empresarios considera que no es momento para invertir y prefiere esperar señales más claras de recuperación antes de encarar ampliaciones o nuevas contrataciones. El pesimismo se alimenta de la sensación de que la recesión golpea de forma prolongada, sin un horizonte cercano de mejora en el poder de compra ni en la disponibilidad de crédito accesible.

En este marco, la advertencia pública de CAME busca también instalar la urgencia de medidas específicas para el sector pyme, considerado un motor central del empleo y del entramado productivo argentino. Desde la entidad reclaman alivio fiscal, líneas de financiamiento a tasas razonables y programas que incentiven el consumo interno, con el objetivo de evitar cierres definitivos y preservar la red de comercios de cercanía que sostienen la vida económica de barrios y pequeñas ciudades.



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