Nuevo medicamento para tratar el cáncer de endometrio avanzado
Este tipo de cáncer resulta el séptimo más mortal en mujeres y personas con vulva por arriba de los 60 años. Esta nueva medicina mejora la calidad de vida y aumenta la supervivencia; más del 60% de los pacientes que fueron tratados con esta droga tienen la enfermedad controlada.
El cáncer de endometrio, que es el tejido que recubre el interior del útero, es el sexto tumor más prevalente en mujeres, personas trans e intersexuales a nivel mundial y el séptimo más mortal. Pero hoy, tras 25 años sin cambios en las terapias de primera línea para este tipo de cáncer, existe una nueva opción para su tratamiento, disponible en la Argentina: el dostarlimab. Este fármaco constituye la primera terapia de anticuerpos monoclonales humanizados aplicada sobre este tipo de tumores y demostró eficacia en la tasa de respuesta objetiva y en la calidad de vida de las mujeres en estado avanzado y con inestabilidad o con deficiencia de las proteínas reparadoras del ADN.
El cáncer de endometrio afecta principalmente a mayores de 60 años, es decir, después de la menopausia. Por otro lado, el 25 por ciento de quienes lo padecen se encuentran en la etapa premenopáusica, mientras que apenas entre el 5 y el 10 por ciento tiene menos de 40 años. Además, el factor de riesgo más común es el sobrepeso, por lo que se torna esencial la prevención con ejercicio físico diario y consumir alimentos saludables.
El síntoma principal del cáncer de endometrio es el sangrado vaginal, por lo que su detección temprana es posible. En mujeres premenopáusicas, se debe prestar especial atención, ya que se manifiesta de manera intermenstrual. En estadíos más avanzados o recurrentes, el pronóstico suele ser más desfavorable y es por esto que resulta clave realizarse los controles de la manera adecuada.
Acerca del Dostarlimab
En diálogo con Infonews, el oncólogo Gonzalo Gómez Abuin, jefe de la Unidad de Cáncer de Mama y Tumores Ginecológicos y del departamento de Investigación del Hospital Alemán, explicó que la administración del medicamento es "por vía endovenosa cada 21 días durante la quimioterapia, luego se debe aplicar cada 6 semanas en un periodo de mantenimiento por 3 años".
"Los efectos secundarios son distintos a los de la quimioterapia y hay muchos pacientes que no reflejan absolutamente ninguno", detalló. "Hay un porcentaje más pequeño de pacientes que tienen efectos inmunomediados, que son los autoinmunes, pero se tratan sin mucha complicación. Por otro lado, son muy pocos los pacientes que presentan efectos más severos".
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"En cuanto al acceso es mucho más sencillo a través del sector privado que en el público, por lo que sucede con la disponibilidad de casi todos los medicamentos", recordó el doctor Gómez Abuin.
Respecto a su funcionamiento más técnico, Mariano Carrizo, Jefe médico de oncología del laboratorio GSK, explicó que “el dostarlimab inhibe la proteína PD-L1 que tienen las células tumorales y que hace que el sistema inmunológico no las detecte como extrañas. Al desenmascararlas, las defensas las reconocen como extrañas y las atacan”.
La eficacia y seguridad fueron evaluadas en el ensayo clínico Ruby, donde participaron 494 personas en el que una de cada tres respondió positivamente al tratamiento, es decir, se observó una reducción significativa en el riesgo de la progresión de su enfermedad.
“Llevábamos más de 25 años sin que hubiese un cambio en las terapias de primera línea para este tipo de cáncer”, afirma Fernando Gálvez Montosa, oncólogo del Hospital Universitario de Jaén, España, y miembro del equipo que ha realizado el estudio. “La combinación de inmunoterapia y quimioterapia reduce la probabilidad de que la enfermedad progrese, aumenta la supervivencia y mejora la calidad de vida, por lo que hoy lo más efectivo es aplicar la inmunoterapia en primera línea y no reservarla para la segunda línea”, completó Gómez Abuin. “En dos años, más del 60 por ciento de quienes hicieron este tratamiento tienen la enfermedad controlada, y eso nunca lo habíamos visto antes", agregó.
Esta inmunoterapia representa un paso muy importante en la lucha contra el cáncer, ya que, como afirmó Gómez Abuin, “aunque debe pasar un buen tiempo para comprobarlo, hay indicios para pensar que muchas de estas mujeres están curadas”. En esa misma línea, Gálvez Montosa reflexionó: “si bien nos faltan datos de seguimiento a largo plazo para saber si vamos a poder hablar de una curación definitiva, sabemos por otras patologías en las que se aplica la inmunoterapia que si conseguimos mantener una respuesta en el tiempo, en muchos casos la enfermedad no vuelve a aparecer. Hasta hace muy poco se consideraba muy lejano hablar de curación, pero con la aparición de este fármaco, el concepto está cada vez más presente”.
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