Ni Una Menos en fotos: todas las luchas volcadas en una misma calle
El feminismo abrazó todas las luchas a 10 años de la primera marcha masiva del Ni Una Menos. Fueron miles de personas de todos los sectores sociales las que se congregaron a mostrar que no sólo nos queremos vivas, sino que queremos hospitales financiados, jubiladxs con una vida digna, científicxs, trabajadorxs de la tierra, personas con discapacidad, pueblos originarios y migrantes, con derechos. La marcha sucedió tras una década ganada por la lucha y la organización y pisoteada hoy por un gobierno de ultra derecha. Pero la calle hoy respondió.
La paradoja de quienes comunicamos es, en muchas ocasiones, no encontrar palabras para ciertas situaciones o definiciones. Sobre todo para aquellxs que, erróneamente, habíamos considerado saldadas, por haber sido debatidas, charladas, desencontradas, hartas.
Y es que el 10° aniversario de este Ni Una Menos, nos encontró en un territorio complicado, pantanoso. En ocasiones encuentra (encontramos) la fuerza en contextos colectivos de debate, abrazos, organización y militancia, pero al salir de la burbuja en la que habitamos, a la vuelta de la esquina no solo nos siguen matando, y en algunos ámbitos ninguneando, sino que desde el propio Gobierno nacional han desfinanciado -hasta romper- cada política de género que englobaba diversidades y mujeres, y llevaron el debate (con plena consciencia) a sitios banales e inviables, donde varones, varoncitos y señores, encontraron el espacio para demostrar cuánto les molestó la pérdida de privilegios con los que nacieron y los derechos que fuimos adquiriendo a fuerza de una intensa lucha las mujeres y diversidades (que jamás implicó la pérdida de los derechos de ellos) e incluso, tan vacía es su discusión que argumentaron falsamente que esto era una guerra de géneros. No, no es así, chicos.
Entonces volvimos a dar batalla y explicaciones y sentimos que retrocedimos, que perdimos territorios conquistados. Y la realidad es que perdimos -por ahora- derechos por parte de un gobierno que momentáneamente vino a romper todo, y como todo, tiene fecha de vencimiento.
Pero los feminismos no nacieron ayer, son olas interminables y cada vez más grandes, que con sus altos y bajos se fueron rearmando de acuerdo a los contextos y luchas. Ahora nos replegamos, seguimos resistiendo y nos organizamos, no dimos marcha atrás, no sabemos hacerlo.
Tan transversal y necesario es el feminismo que a diez años del primer Ni Una Menos que nació con el femicidio de Chiara, una adolescente embarazada y asesinada por su novio, nos convocan más batallas, que son las batallas de todxs.
Cambiar la fecha fue una decisión política: como dijeron por ahí, sucedió con la intención de "abrazar generosamente" todas las luchas.
Y ¿por casa cómo andamos? Mientras escribo esta nota tomo mate, cuido al bebé de unas amigas para llegar a fin de mes, después de haber hecho un delivery en moto, después de la redacción casera en Infonews (cuyo desfinanciamiento del Gobierno nacional nos complicó mucho más la economía que ya atravesábamos quienes trabajamos en medios autogestivos), planificar mi cobertura de este miércoles para salir a sacar fotos y miro las cuentas que tengo que pagar. Todo ello, mientras lidiamos con discursos del Gobierno que promocionan la violencia hacia las mujeres y diversidades con la misma liviandad que con la que promocionan una criptoestafa, y así, crecen las violencias físicas de hombres que se creen dueños de sus parejas y de sus ex parejas.
Pero pienso en mis compañerxs, en mi espacio seguro, en la manada organizada que supimos construir y sé, que si hay algo que Javier Milei logró -volviendo a las paradojas y muy lejos de todos sus deseos-, es unificar más la lucha feminista y potenciar la fuerza de las protestas y la organización: porque lejos del limitadísimo planteo de la guerras de sexos ya mencionada, el feminismo no hizo más que hacer lo que siempre hace: transversalizar las batallas de cada día, y ponerlas en la mesa del debate político: jubilaciones, infancias, discapacidad, salud, educación, ciencia, tierra, pueblos originarios y migrantes.
Y ahora que sí nos ven...Esta historia está lejos de su final, nosotras y nosotrxs sabemos reescribirla en mil versiones.