La caída de Flybondi: le quedan solo 2 aviones y canceló 2.500 vuelos

02 de junio de 2026
Redacción Infonews

Tras ocho años de operar en el país, la firma tiene numerosas aeronaves paradas por falta de mantenimiento. En un año afectaron a 350 mil pasajeros.

Imagen ilustrativa (IA)

Flybondi atraviesa su peor momento operativo desde que comenzó a volar en la Argentina en enero de 2018, cuando debutó con fuerte respaldo político y se convirtió en emblema del experimento low cost del macrismo. Ocho años después, la empresa quedó reducida a operar con solo dos aviones y acumula más de 2.500 vuelos cancelados en un año, un nivel de deterioro que expone fallas de gestión ya difíciles de maquillar.

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La expansión que no fue

La aerolínea había nacido en 2016 y empezó a operar comercialmente en enero de 2018, aprovechando la apertura del mercado aéreo durante la gestión de Mauricio Macri. En aquel momento, Flybondi se presentó como una señal de modernización y competencia en el sector, pero el crecimiento prometido derivó con el tiempo en un modelo sostenido por la improvisación, la precariedad operativa y las cancelaciones recurrentes.

Hoy el cuadro es mucho más grave: la compañía opera con apenas dos aeronaves activas, mientras el resto de su flota permanece fuera de servicio por mantenimiento, falta de repuestos y problemas de disponibilidad. Distintos reportes recientes también muestran que Flybondi arrastró un fuerte retroceso en su participación de mercado y una cadena de interrupciones que golpeó de lleno a miles de pasajeros.

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Cancelaciones en cadena

El dato de las 2.500 cancelaciones resume una crisis que no es nueva, sino acumulativa. Ya a fines de 2024 la ANAC le exigió a la empresa un plan de contingencia después de un fin de semana con 70 vuelos cancelados y más de 12.000 pasajeros afectados; en noviembre de ese año, la firma llegó a cancelar el 20% de sus vuelos programados.

Lejos de corregir el rumbo, la situación se profundizó. En distintos tramos de 2025 y 2026 la compañía siguió arrastrando demoras, suspensiones y una operación extremadamente frágil, hasta quedar reducida a una presencia casi testimonial dentro del mercado doméstico.

Negocios y política

La crisis de Flybondi no puede leerse solo como un problema empresarial: también está atravesada por vínculos de poder. Su actual dueño, Leonardo Scatturice, quedó señalado por su relación con el oficialismo libertario, su cercanía con Santiago Caputo y su rol como nexo con el universo de Javier Milei, además de su inserción en redes empresarias y mediáticas que exceden por mucho el negocio aéreo.

Otro nombre que aparece en ese entramado es el de Daniel Hadad. Investigaciones periodísticas difundidas en 2025 sostienen que entre Scatturice y Hadad existen vínculos comerciales de larga data, con negocios compartidos durante más de dos décadas, incluidas operaciones inmobiliarias, sociedades en guaridas fiscales y contratos con el Estado.

El caso Flybondi deja una postal incómoda para el relato de la desregulación y la eficiencia privada. La empresa que se presentaba como símbolo de la “libertad aérea” terminó convertida en sinónimo de cancelaciones, desorden operativo y mala experiencia para los usuarios, mientras sus dueños conservaron influencias políticas y acceso a poder.