El Niño entra en su fase más fuerte: cuándo tocaría techo y qué regiones podrían sufrir más

08 de octubre de 2026
Redacción Infonews

El fenómeno climático avanzará durante el último trimestre del año, con cambios en el Pacífico tropical y oriental. El escenario previsto contempla calor elevado, modificaciones en las lluvias y mayor exposición ante eventos extremos durante los próximos meses.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) actualizó su panorama sobre El Niño y ubicó en diciembre el momento previsto para el máximo desarrollo del fenómeno. El organismo señaló que el episodio continuará intensificándose durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre.

En su boletín mensual, la entidad indicó que El Niño ingresará en una fase "muy fuerte" y precisó: “El episodio de El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su punto álgido, previsto para diciembre”.

El organismo también señaló que el fenómeno podría prolongarse durante los primeros tres o cuatro meses de 2027. Dentro de ese escenario, la OMM sostuvo: “Es probable que conlleve temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta y altere las pautas de precipitación, un escenario en el cual se incrementaría el riesgo de sequías e inundaciones en diversas regiones”.

El Pacífico podría alcanzar temperaturas récord

Uno de los principales indicadores observados por la OMM es la temperatura superficial del océano Pacífico. Para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, el reporte proyecta un incremento hasta niveles récord, con especial incidencia sobre los sectores tropical y oriental.

Desde el organismo explicaron: "Esto refleja el fortalecimiento de El Niño, que influirá en los patrones climáticos y tendrá un impacto en las economías, los ecosistemas y las comunidades de todo el mundo".

El escenario planteado por la OMM contempla modificaciones en las pautas de precipitación y temperaturas por encima de los valores habituales en distintas zonas del planeta.

Qué factores pueden agravar el riesgo hídrico en la región pampeana

Ante la presencia de El Niño en la región pampeana, el investigador de la Fundación Tejido Urbano, Matías Araujo, planteó que el análisis del riesgo hídrico requiere considerar distintos componentes y no solamente la intensidad de las lluvias o la ejecución de obras.

Las inundaciones constituyen un fenómeno recurrente en diferentes sectores de la región pampeana. Según el especialista, sus efectos están relacionados con:

  • La amenaza meteorológica.
  • La cantidad de población y actividades expuestas.
  • Las condiciones previas de vulnerabilidad.
  • La capacidad institucional para prevenir, responder y recuperarse.

Araujo remarcó: “Las obras hidráulicas pueden contribuir a reducir la amenaza, pero que no eliminan por sí solas el riesgo. La expansión urbana sobre áreas inundables, los cambios en los usos del suelo, la pérdida de superficies de amortiguación y las condiciones socio-habitacionales también inciden sobre la magnitud final del impacto”.

La vulnerabilidad también depende de las condiciones del territorio

El investigador señaló que una misma inundación puede producir consecuencias diferentes según las características de cada hogar y de cada territorio.

"La misma inundación no produce el mismo daño. Las condiciones previas de los hogares determinan cuánto puede afectar un evento y qué capacidad existe para recuperarse posteriormente", explicó.

Entre los elementos territoriales mencionados por Araujo figuran:

  • Ocupación de humedales y bajos.
  • Rellenos y terraplenes.
  • Déficits de saneamiento.
  • Basurales.
  • Actividades industriales.
  • Uso de agroquímicos.

El análisis también incorpora las condiciones existentes fuera de las viviendas, debido a que determinados usos y transformaciones del territorio pueden modificar el comportamiento del agua o aumentar sus efectos.

El impacto de las inundaciones puede prolongarse después de la emergencia

Araujo también puso el foco en las consecuencias posteriores a una inundación. “La pérdida de viviendas, bienes e ingresos puede generar efectos prolongados sobre los hogares, especialmente entre aquellos con menor capacidad de ahorro o protección. Al mismo tiempo, el Estado debe reconstruir infraestructura, reponer servicios y destinar recursos extraordinarios a asistencia y recuperación”, dijo.

Desde esta perspectiva, el abordaje del riesgo incluye tanto la respuesta inmediata como las condiciones necesarias para la recuperación de los hogares y del territorio.

Qué medidas forman parte de una estrategia integral

El investigador planteó la combinación de infraestructura hidráulica tradicional con otras herramientas destinadas a gestionar el agua y reducir la exposición.

Entre las alternativas mencionadas aparecen:

  • Reservorios.
  • Áreas de amortiguación.
  • Superficies permeables.
  • Soluciones basadas en la naturaleza.
  • Protección de áreas de reserva.
  • Ordenamiento del crecimiento urbano.
  • Restricciones sobre nuevas ocupaciones en zonas inundables.

El componente institucional también ocupa un lugar central. Araujo señaló la importancia de contar con monitoreo hidrometeorológico, mapas de riesgo actualizados, sistemas de alerta y códigos de ordenamiento.

La estrategia incluye además a Defensa Civil, los planes de emergencia y los mecanismos de coordinación entre municipios, Provincia y organismos de cuenca.