El inquietante mensaje corporal de Bernardo Seltzer en un video sobre su familia
Así lo demuestra un análisis que se hizo sobre la forma en que se expresaba el esposo de la ejecutora de la masacre de Villa Crespo.
Como alguna vez postuló Paul Ekman, uno de los referentes en el estudio de las microexpresiones, "las expresiones faciales son universales y reflejan emociones genuinas, incluso cuando las palabras intentan disimularlas". En este sentido, el análisis del lenguaje corporal se convierte en una herramienta invaluable para decodificar las verdaderas intenciones y sentimientos de una persona, incluso en situaciones de alta complejidad.
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Hace siete años, en el marco de una conferencia pública, una de las víctimas de la masacre de Villa Crespo, Bernardo Seltzer, exhibió una imagen de su esposa e hijos, refiriéndose a ellos como "mis cosas" valiosas. Sin embargo, en un momento clave de su alocución, al expresar "agradezco muchísimo a la vida tenerla...", Seltzer dio un sugestivo e inusual paso hacia atrás. En el ámbito del lenguaje corporal, este tipo de movimientos suelen asociarse con emociones negativas, denotando distanciamiento o rechazo, una señal que, a la luz de los acontecimientos posteriores, adquiere una resonancia premonitoria.
La incongruencia en el mensaje de Seltzer no se limitó a este gesto. En la misma intervención, al describir a su familia como "uno de los bienes más preciados", sus gestos y expresiones faciales parecieron contradecir sus palabras. Al pronunciar estas frases, apretó sutilmente los labios, un gesto identificado como UA24 en el Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS). Este movimiento, según la literatura de Ekman, se vincula con sentimientos de enojo y frustración, revelando una clara disonancia entre su discurso verbal y su estado emocional. Además, bajó la mirada en un tono que denotaba vergüenza.
El conjunto de estos patrones de comportamiento no verbales, discordantes con su discurso explícito, sugiere la existencia de sentimientos negativos hacia su familia, lo que podría interpretarse como una manifestación de una relación marcada por la tensión y un posible desapego emocional. La disonancia entre las palabras y las expresiones corporales y faciales es un indicador clave de un conflicto emocional interno, un fenómeno ampliamente estudiado en campos como la psicología y la criminología.
Lo que torna esta situación aún más inquietante es el trágico desenlace que envolvió a la familia de Bernardo Seltzer. Tiempo después, fueron encontrados sin vida junto a él en circunstancias dramáticas. La autopsia reveló que su esposa, tras un brote psicótico, asesinó a Bernardo y a sus hijos, Ian e Ivo, para luego quitarse la vida. El análisis retrospectivo del lenguaje corporal de Seltzer en aquel evento público arroja una luz perturbadora sobre posibles conflictos internos y emociones no expresadas que, lamentablemente, podrían haber contribuido a la fatalidad.
Este caso se erige como un ejemplo contundente de cómo el estudio del lenguaje corporal no solo facilita la comprensión de verdades ocultas tras las palabras, sino que también puede constituir una herramienta crucial en la detección de comportamientos potencialmente peligrosos o destructivos. La ciencia de las microexpresiones y los gestos involuntarios sigue siendo un campo vital para descifrar las complejidades del comportamiento humano y sus implicaciones en diversos contextos, incluidos los judiciales. Como se enfatiza en el Laboratorio de Investigación, nuestro cuerpo es un delator incansable que, al final, "ni sabe mentir".