El enojo de Agustín Laje porque no le prestaban atención en un foro derechista

20 de diciembre de 2024
Redacción Infonews

El defensor del terrorismo de Estado, amigo y asesor de Javier Milei, participó de un foro en el que también habló el Presidente. Se molestó porque el público hablaba entre sí y no le prestaba atención.

Foto que Laje se tomó junto a Milei y Adorni en Tucumán

Desde algunos medios de comunicación, pese a las pruebas en contrario, insisten en denominar a Agustín Laje como un intelectual, quizá por la confusión que genera que haya editado libros incenddiarios contra las minorías sexuales, los derechos humanos, las mujeres y todo aquello que forme parte de lo que rechaza. Incluso, alguna vez afirmó estar "en guerra contra el clítoris". Pues bien, el inefable Agustín Laje en las últimas horas se mostró muy enojado porque en un a conferencia de ultraderecha de la que participó junto a Javier Milei, no le prestaron atención y hablaron mientras él emitía su discurso.

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Ocurrió el jueves por la noche en Tucumán, en el marco de una cena organizada por la denominada Fundación Federalismo y Libertad. Allí habló el Presidente, quien disparó sus habituales párrafos inflamados, y luego le tocó el turno a su militante favorito y presidente de la neblinosa Fundación Libertad.

Ya al comenzar su alocución, según testigos de los hechos, Laje parecía molesto por los murmullos que provenían de las mesas, donde las charlas crecían con el correr de los minutos.

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El discurso de Laje se tituló "La batalla cultural en 15 minutos". Quizá los 15 minutos anunciados en el título no generaron mayor expectativa en el público, que a lo largo de las palabras del tuitero ultraderechista prefirieron discurrir sobre otros temas.

 “El wokismo no es otra cosa que la exacerbación de la dialéctica del opresor y del oprimido, que antes la usaban casi de manera exclusiva en el terreno del conflicto de clases sociales para definir una guerra entre el obrero y el burgués, entre el empresario y el proletariado, pero que tras el fracaso de los sistemas económicos socialistas del siglo XX se transformó en el wokismo, que fue la diseminación de esa relación opresor-oprimido a todas las relaciones humanas concebibles. De un día para otro, todo se transformó en dialéctica opresor-oprimido. Así por ejemplo la realidad sexual. Si uno tiene pene se convierte en opresor, si una tiene vagina se convierte en oprimida. Hombre opresor, mujer oprimida. Sistema de opresión: patriarcado. Orientación sexual: homosexual oprimido, heterosexual opresor. Identidad de género: transgénero oprimido, cisgénero opresor. Etnias: indígena oprimido, hombre con ascendencia europea colonizador-opresor. Blanco opresor, negro oprimido; sistema de opresión: racismo”, enumeró mientras los participantes hacían ruido con los cubiertos e intercambiaban palabras y chistes, según consigó el diario La Nación.

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Cerca del final, entre ruidos, murmullos y risotadas, la locutora del evento interrumpió a Laje y pidió a los presentes "que hagan silencio, por favor, para poder escuchar a Agustín Laje con atención".

Laje atinó a reir de forma nerviosa y luego, visiblemente molesto, apuntó: "Mirá, estoy casi terminando, de modo que quien aprovechó la charla, muchas gracias, y quien no la aprovechó, lo siento mucho por la mala educación".

Fin, como diría Manuel Adorni.