¿Cómo jugar al bacará?: paso a paso
Todo lo que hay que saber (y más).
Tradicionalmente el casino les entrega a sus jugadores chances remotas de ganar. Es que en la mayoría de sus juegos es la banca quien tiene mayores posibilidades. Sin embargo, el bacará es un juego que invierte esa ecuación y cada vez tiene más fanáticos. Si te preguntas cómo jugar al Bacará, es muy simple y solo se necesita una buena dosis de azar.
Cómo jugar al bacará: objetivo y reglas
En todo juego de cartas siempre es necesaria una cuota de suerte. Pero en el Bacará es donde más juega la fortuna ya que sus reglas son simples y la mayoría del trabajo lo hace el crupier. El participante lo único que debe hacer es elegir el tipo de apuesta y después esperar.
El objetivo del juego es similar al del Blackjack. Lo que debe hacer el participante es llegar al número 9 o que su partida quede lo más cerca posible de ese número. Para eso, las cartas tienen sus valores y se clasifican de la siguiente manera: As (vale 1), 10, Jota, Reina, Rey (valen 0), mientras que el 2 y el 9 mantienen su valor.
Llegó la hora de la acción
Tanto en las salas tradicionales de casino o si juegas al bacará con amigos en tu casa, el bacará permite hasta 14 participantes. Sin embargo hay una versión llamada “Mini Bacará” en la que participan 7 jugadores, lo que hace a la partida mucho más dinámica.
A la hora de las apuestas, el participante tiene 3 opciones de elección: la del jugador (su propia posición), la de la banca (la casa) y el empate entre los dos. Para comenzar el juego el crupier repartirá 2 cartas a cada jugador y 2 cartas a la banca.
Una vez repartidas las cartas si alguien logró sumar 8 o 9, se define el ganador de la ronda, y esta victoria se llama “natural”. Si no hay una victoria “natural”, gana quien tenga una suma de 6 o 7.
Ahora bien, qué pasa cuando ninguno tiene la suma necesaria para ganar. Es allí cuando el juego suma sus condimentos más particulares…
Cómo jugar al bacará: cuando manda el azar
Tal como hemos visto el objetivo es sumar 9 o aproximarse lo más posible a eso. Pero a veces el número puede superarse. Por ejemplo, si el apostador recibe un 7 y un 5, en ese caso suma 12. Entonces lo que se toma es el último dígito de la suma, es decir que entonces tiene dos. El juego continúa y el apostador puede “robar una carta”.
Cuando el crupier entrega esa nueva carta, el objetivo del jugador vuelve a ser el mismo: sumar nueve. También el juego puede cerrarse si el jugador se acerca a seis o siete y considera que ese es un buen número para desafiar a la banca.
Queda claro que si el valor de las dos cartas iniciales, ya sean del jugador o de la banca, es de 8 o 9 (mano natural) no se reparten más cartas. Pero si alguno de los dos pide la tercera carta, se aconseja que sea siempre que en la mano tengan valores de entre 1 a 4. Es que según las estadísticas de los jugadores, las probabilidades de llegar a nueve si se tiene 6 o 7 en la mano son muy remotas.
Este juego fue creado inicialmente en Francia. Después tuvo varias modificaciones, no en su objetivo final, y alcanzó la popularidad gracias al escritor británico Ian Fleming. En sus novelas sobre James Bond, en particular la de Casino Royale, toda la trama gira en torno a una partida millonaria de Bacará.
Con el paso del tiempo, este juego fue sumando fanáticos en todas partes del mundo. Es que su simpleza hace que no sea necesario convertirse en un experto. Para poder divertirte solo tenés que saber algunas reglas simples y contar con la cuota necesaria de suerte que precisan este tipo de juegos.
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