Cifras preocupantes de violencia de género: entrevista a la directora de MuMaLá
Dialogamos con Gabriela Sosa, quien puso en relieve los números que muestran una situación dramática en la Argentina. El 84% de las víctimas eran madres.
“Cada 34 horas una mujer es asesinada en Argentina por el solo hecho de serlo”. La frase duele, pero es real. La dijo Gabriela Sosa, directora ejecutiva de MuMaLá – Mujeres de la Matria Latinoamericana, durante una entrevista en la que hablamos, sin eufemismos, de la violencia de género en nuestro país.
En un clima de retrocesos en materia de políticas públicas y con el desmantelamiento de áreas sensibles como el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, la información sistematizada por el Observatorio Mujeres, Disidencias, Derechos de MuMaLá cobra un valor imprescindible. Según el último relevamiento (enero-junio 2025), se registraron 128 femicidios, entre ellos:
104 femicidios directos
* 8 femicidios por crimen organizado/narcotráfico
* 6 suicidios feminicidas
* 1 lesbicidio
* 505 intentos de femicidio
“El 71% de los femicidios se cometieron en la vivienda de la víctima o la vivienda compartida. El hogar sigue siendo el lugar más inseguro para las mujeres”, enfatizó Sosa.
También señaló que el 84% de las víctimas eran madres, y que más de 80 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos. Muchos de ellos, en condiciones de acceder a la Ley Brisa, una reparación económica aún poco difundida y escasamente implementada.
Desde el Observatorio se exige, una vez más, la declaración de la Emergencia Nacional en Violencias de Género. Es una demanda concreta, sostenida por más de una década de lucha feminista, que busca visibilizar y atender con recursos reales esta emergencia estructural.
Gabriela Sosa Datos completos del relevamiento nacional (MuMaLá, enero-junio 2025)
128 femicidios en total:
* 104 directos
* 1 lesbicidio
* 8 femicidios por crimen organizado
* 6 suicidios feminicidas
* 505 intentos de femicidio cada 34 horas
* Edad promedio de las víctimas: 42 años
* 11 niñas y adolescentes asesinadas (9%)
* 26 mujeres adultas mayores (21%)
* 84 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos
* El 33% convivía con su agresor
Modalidad del asesinato:
* 32% arma blanca
* 21% arma de fuego
* 21% a golpes
* 16% asfixia
* 4% quemadas
* 4% atropelladas o arrojadas al vacío
Vínculo con el femicida:
* 54% pareja o ex pareja
* 19% familiares
* 11% conocidos
* 9% desconocidos
* 5% sicarios o bandas mafiosas
Lugar del hecho:
* 71% vivienda de la víctima o compartida
* 11% vía pública
* 7% vivienda del victimario
* 5% descampados
* 4% otros (hoteles, trabajo)
Sólo el 13% de las víctimas había denunciado a su agresor. De ellas, el 57% tenía restricción de contacto. El 14% contaba con botón antipánicoEncuentro Nacional MuMaLá 2025
Durante la entrevista, Gabriela Sosa compartió una primicia que marca el pulso de la resistencia organizada: los días 27 y 28 de septiembre se realizará el Encuentro Nacional MuMaLá, un espacio federal de articulación, formación y acción. “Nos seguimos encontrando, a pesar de todo. Porque sabemos que organizadas somos más fuertes”, expresó con firmeza.
En un contexto donde los discursos negacionistas y antifeministas ganan lugar en algunos sectores del poder, el trabajo de las organizaciones como MuMaLá —presente en más de 20 provincias— resulta vital. No sólo relevan estadísticas, sino que acompañan, asesoran, militan, previenen y ponen el cuerpo.
Cerrar los ojos ante estas cifras no es una opción. Las vidas de las mujeres y disidencias no pueden esperar. La política pública debe actuar con urgencia, y los medios debemos contar estas verdades con claridad, compromiso y continuidad.La urgencia de mirar de frente
Entrevistar a Gabriela Sosa no solo fue una experiencia profesional. Fue, sobre todo, un acto de escucha comprometida. Porque cuando los datos gritan, el silencio se convierte en complicidad. Y porque las estadísticas de MuMaLá no son números fríos: son vidas truncadas, infancias rotas, historias que no deberían haber terminado.
Como comunicadora, sé que nuestra tarea no es neutral. Elegimos qué contar y cómo contarlo. Por eso, en un país donde la violencia machista sigue cobrándose vidas y donde las políticas públicas retroceden, el periodismo debe ponerse del lado de las víctimas y de quienes, como MuMaLá, trabajan todos los días para que el Ni Una Menos no sea solo un lema.
La entrevista dejó en claro que hay otra forma de abordar la problemática: con datos, con compromiso, con organización y con acción. Lo que necesitamos, urgente, es que esa mirada también la adopten quienes toman decisiones. Que dejen de mirar para otro lado. Que escuchen. Que actúen.
Hasta que eso ocurra, desde nuestro lugar seguiremos haciendo lo que nos toca: nombrar, visibilizar, incomodar, insistir. Porque contar lo que pasa también es una forma de salvar vidas.