Los robots humanoides domésticos de nueva generación pueden concentrar una fuerza suficiente como para fracturar el cráneo de un adulto en caso de impacto directo, según una denuncia reciente contra la empresa estadounidense Figure AI.
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El exingeniero principal de seguridad en robótica de Figure AI, Robert Gruendel, presentó una demanda en la que acusa a la compañía de ignorar riesgos críticos en el desarrollo de su robot humanoide doméstico Figure 02. Según su relato, durante pruebas internas el robot ejecutó movimientos a “velocidad sobrehumana” y generó impactos con una intensidad muy superior al umbral de dolor humano.
Fuerza suficiente para romper un cráneo
En esas pruebas, Gruendel estimó que el Figure 02 podía ejercer una fuerza aproximadamente doble de la necesaria para fracturar el cráneo de un adulto, lo que, de confirmarse, situaría a estos robots en un rango de potencia comparable al de un golpe extremo propinado por un atleta profesional. El riesgo no provendría solo de un ataque intencional, sino también de fallos de software, errores de calibración o movimientos imprevistos cerca de personas.
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Falta de protocolos de seguridad
La denuncia sostiene que, desde el inicio del proyecto, la empresa carecía de procedimientos formales de seguridad, informes sistemáticos de incidentes y evaluaciones de riesgos específicas para los humanoides. También se indica que el único responsable externo consultado en seguridad no tenía experiencia sólida en robótica, lo que habría dejado sin supervisión independiente algunos de los riesgos más graves.
Figure AI niega las acusaciones y asegura que sus robots están diseñados con múltiples sistemas de protección y redundancias para operar de forma segura en hogares y entornos laborales. La compañía defiende que sus humanoides se someten a rigurosas pruebas y que el caso del exingeniero forma parte de un conflicto laboral y no refleja el estado real de sus productos.