El aborto es ley. No hay mucho más que agregar. Sobran las palabras. La lucha y la militancia de miles y miles se plasmó en la postergada votación que el Senado, tras discursos conmovedores -y otros más bien retrógrados- finalmente convirtió en ley la Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Sin dudas, una deuda que debía saldar la democracia: transformar en ley una práctica que dejó a miles de cuerpos gestantes en el peligro de la clandestinidad, hospitalizadxs o muertxs.
Finalmente una buena mayoría de legisladorxs lo comprendió y votó.
Que sea ley ya no es una expresión de deseo, es una realidad. El aborto es legal.